Alberto Sileoni, ministro de Educación, Provincia de Buenos Aires, NAAlberto Sileoni, ministro de Educación bonaerense. Foto: NA.

El ministro de Educación de la Provincia de Buenos Aires, Alberto Sileoni, manifestó sus expectativas sobre el inicio de las clases en las escuelas de la provincia el próximo miércoles, y al respecto aseguró que el desafío es que este 2022 "sea el año de la presencialidad plena y persistente".

 

"Venimos de dos años de mucha zozobra: un 2020 muy duro y un 2021 con un poco más de posibilidades pero queremos que este sea el año de la presencialidad plena y persistente", sostuvo el funcionario de Axel Kicillof.

 

En una entrevista con NA, Sileoni indicó que hay condiciones sanitarias y en la paritaria docente que invitan a ser optimistas respecto "al objetivo de cumplir con los 190 días de clases". Además, reconoció que al Gobierno bonaerense le "preocupa" la cantidad de alumnos que en 2020 se fueron del sistema educativo y aún no volvieron.

 

Sin embargo, destacó que a partir de la puesta en funcionamiento del programa ATR (Acompañamiento a las Trayectorias y Revinculación), se redujo de 280.000 chicos que habían abandonado la escuela (o que mantenían una relación esporádica) a alrededor de 68.000 en la actualidad.

 

A continuación, los principales pasajes de la entrevista:

Este miércoles comienzan las clases en la provincia. ¿Cómo encaran este nuevo ciclo lectivo?
Es un inicio con mucha expectativa en las comunidades, en los niños, niñas, los jóvenes, las familias, los docentes. Venimos de dos años de mucha zozobra: un 2020 muy duro y un 2021 con un poco más de posibilidades pero queremos que este sea el año de la presencialidad plena y persistente. Queremos que haya 190 días de clase. Hay condiciones sanitarias para eso, los docentes están vacunados en un altísimo porcentaje del 96% y los adolescentes de entre 12 y 17 también. Además estamos haciendo un esfuerzo muy grande para vacunar la segunda dosis en niños de 3 a 11 años. Tenemos muchas perspectivas positivas con la paritaria docente. Hemos hecho una oferta interesante a los gremios. Eso sumado a otras cuestiones de infraestructura nos permiten pensar
con optimismo en un año positivo donde vamos a cumplir justamente la tarea que tiene la escuela de enseñar.

¿Qué pasa con lo salarial?
Es una paritaria por tramos: 17 puntos en marzo, elevándose a 28% en julio y termina en septiembre con un 41,8%. Ahí se incluyen las sumas que dio la Nación y se incluye el compromiso y la garantía de apertura para el último trimestre y el monitoreo respecto de la inflación. Eso ha dado tranquilidad a la
mesa de unidad gremial de la provincia, que con todo derecho reclaman el reaseguro de que este año el salario termine por encima de la inflación, por segundo año consecutivo.

 

En la Ciudad se resolvió quitar la obligación de usar compromiso en los primeros tres grados de la primaria. ¿En provincia cómo es el protocolo?
En la provincia tenemos un protocolo que es el mismo en todas las jurisdicciones. Es el mismo de la Ciudad de Buenos Aires salvo esa diferencia que es de matiz. Para nosotros el barbijo debe estar presente desde el primer grado. El resto es todo igual. De todos modos, si la maestra o el maestro entiende que ese barbijo debe quitarse porque hay que hablar o leer se lo quitarán y obviamente se lo quitarán en la alimentación. No vemos que haya un
obstáculo de ningún modo para el aprendizaje. Está probado que el barbijo es una barrera que impide el contagio.

 

Clases, escuela, alumnos, docentes, coronavirus, protocolo, NAClases presenciales en Provincia de Buenos Aires. Foto: NA.

 

En 2020 hubo una enorme deserción escolar. ¿Se puede recuperar a esos chicos que se fueron del sistema educativo?
Se han recuperado. Tenemos un programa que rápidamente la provincia puso en funcionamiento denominado ATR (Acompañamiento a las Trayectorias y Revinculación). Teníamos alrededor de 280.000 chicos desvinculados en la escuela o con una relación esporádica. Ese numero hoy es mucho más reducido. Hay 62.000 de secundaria y alrededor de 6.000 de primaria. Estamos consolidando esos números con la inscripción y con la presencialidad de este marzo. Es un número que se ha reducido respecto del 2020 pero sigue siendo un número que nos preocupa. Hay que invitarlos a que vuelvan a la escuela, hay que ir a buscarlos. Los muchachos y muchachas del secundario, si han logrado incorporarse a alguna changa laboral va a ser más difícil, pero está en el primer orden de nuestras prioridades seguir trabajando para que vuelvan. El lugar de esos chicos no es otro que la escuela.

 

¿Qué opinión tiene del anuncio del Gobierno porteño sobre la eliminación de las horas libres en las escuelas de ese distrito?
Siempre se nos invita a compararnos con la Ciudad. La realidad nuestra de la provincia es absolutamente distinta. La provincia tiene nueve veces mas estudiantes en la educación pública que en la Ciudad. La Ciudad entra 1500 veces en la provincia. Son mundos distintos. Dicho esto, todo aquello que sea
tener más clases es positivo. También han ido por el lado de las escuelas bilingües. A mí no me parece mal. Todo lo que haga la Ciudad en términos de tener un mayor número de días de clases, de escuelas bilingües y que las horas perdidas sean ocupadas, si lo pueden garantizar no me parece que sean malas estrategias. Habrá que ver cómo lo viabilizan.

 

¿Si la experiencia porteña funciona la provincia podría imitar esa estrategia para llenar de contenido educativo las horas libres?
Son universos distintos. Estamos tratando de que a partir de los arreglos salariales y el trabajo con los docentes tengamos menos horas libres. En la escuela secundaria hay muchas más horas libres de las que quisiéramos.

 

Esto se vincula con el ausentismo laboral docente. ¿A qué se debe ese fenómeno?
Está muy estudiado eso. Hay una pluralidad de empleo. Hay escuelas donde los docentes van solo algunas horas, no es como el maestro que va a una escuela y está todo un turno. Ese trabajo mas fragmentado de la escuela secundaria a veces hace que esas pocas horas sean una invitación para no ir porque van corriendo y tienen varias escuelas en un mismo día. Hay que trabajar para que tengan más horas en una misma escuela secundaria. Esa inasistencia golpea negativamente en los propios estudiantes.

 

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