Gareca - Selección Perú foto NA

El técnico argentino Ricardo Gareca, que con sangre joven clasificó a Perú a un Mundial luego de 36 años, privilegiará el juego colectivo sobre las individualidades en Rusia-2018.

 

"La expectativa es tratar de clasificar" a octavos de final. A pesar de que es muy difícil, vamos a tratar de lograrla", declaró Gareca en una entrevista con la AFP, en la que afirmó que sus tres rivales del Grupo C -Francia, Dinamarca y Australia-, son vencibles.

 

Con una melena de cantante de rock and roll y espíritu zen, el argentino asumió las riendas del equipo inca en 2015 y, pese a tropiezos y resistencias iniciales, potenció las ansias de ganar de una joven generación que solo conocía derrotas con sus antecesores.

 

Noticias relacionadas

Su cabellera flamígera y su desplazamiento sigiloso y luego explosivo le valieron el apelativo de Tigre cuando jugaba en el Sarmiento de Junín, aunque él prefiere que lo llamen el Flaco.

 

"Gareca le ha dado seguridad y un juego fluido a la selección. Ahora el futbolista peruano cree lo que puede hacer en el campo", dijo a la AFP el exmundialista Percy Rojas.

 

A sus 60 años, este entrenador que creció en Tapiales, en el Gran Buenos Aires, fue mediocampista, arquero y luego un efectivo 9. Y fue precisamente el puesto de delantero centro el que privilegió en el equipo peruano, aprovechando el talento del capitán Paolo Guerrero.

 

Tras un inicio nefasto en la clasificatoria a Rusia, Gareca prescindió de las "vacas sagradas" de la selección peruana, decisión que nadie se había animado a tomar. Apostó por buscar en los clubes locales -muchos de ellos con problemas económicos y de pobre desempeño internacional- a jóvenes promesas con hambre de triunfo.

 

El entrenador que debutó como jugador en 1978 en Boca Juniors, resucitó el juego colectivo y el toque a ras del campo, tradicional de Perú. Como diría Alfredo Di Stéfano, "ningún jugador es tan bueno como todos juntos".

 

Poco a poco, Perú comenzó a sumar puntos. Al final, resistió a Argentina en su fortín de La Bombonera, en un duelo sin goles, y con la ayuda de Guerrero puso el 1-1 ante Colombia, lo que permitió a Perú ir a un repechaje ante Nueva Zelanda.

 

Los peruanos derrotaron a los oceánicos, pese a no contar con Guerrero, que fue suspendido por dopaje, y apelando al juego colectivo consiguieron el boleto a Rusia.

 

La ausencia de Guerrero reforzó la opción de Gareca por el juego colectivo, estilo que mantendrá a pesar de que el goleador podrá finalmente ir al Mundial.