Incidentes en Chile, REUTERSIncidentes en Chile, REUTERS

El presidente chileno busca endurecer las penas por robo y penar a los manifestantes que oculten su rostro. La respuesta fue una nueva convocatoria a las calles: la marcha se hará el lunes.

 

Este viernes camioneros y estudiantes volvieron a tomar las calles de Chile. Los primeros se dirigieron hacia un barrio de clase alta de la capital chilena; y los segundos protestaron contra las medidas de seguridad anunciadas por el presidente Sebastián Piñera, que, entre otras cosas, incluyen una Ley antisaqueos, el avance de un proyecto en el Congreso contra los manifestantes encapuchados, la creación de un equipo especial de abogados para perseguir los delitos contra el orden público y el reforzamiento de la vigilancia aérea.

 

Mientras se realizaba una nueva jornada de manifestaciones, se registró un incendio en la sede de la Universidad Pedro de Valdivia en Vicuña Mackenna.

 

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Gran parte de Chile vive su tercera semana de protestas masivas, que aunque comenzaron como un rechazo al alza del pasaje del Metro de Santiago, luego mutaron hacia un descontento más amplio frente al modelo económico y social del país.

 

Debido a acciones violentas como la quema estaciones de Metro y saqueo a supermercados, el Presidente Sebastián Piñera decretó estado de emergencia en varias regiones del país. Con el paso de los días levantó la medida y en paralelo anunció un paquete de reformas sociales y un cambio de gabinete. 

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El Jefe de Estado chileno busca fortalecer el orden público, tras jornadas de protestas que han dejado 20 muertos. Se trata de varios proyectos de ley, entre ellos, uno enfocado a endurecer las sanciones por delitos de robo, que intenta terminar con los saqueos.


A su vez, Piñera busca establecer una discusión inmediata del proyecto de Ley "Antiencapuchados" para agravar la pena de las personas que cometan delitos tapándose el rostro.


Cargando a heridos en carritos de supermercado y abriéndose paso en medio de una nube de gas lacrimógeno, jóvenes voluntarios trabajan durante las intensas protestas que han sacudido Chile en las últimas tres semanas.

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"Salud a la calle", conformada por más de 100 profesionales de medicina y enfermería, surgió espontáneamente en medio de la crisis detonada por un alza en el precio del transporte pero que se desbordó para exigir mejores pensiones, acceso a salud y educación de calidad, entre muchos otros reclamos.

 

"Solo nosotros hemos atendido al menos a 500 heridos, solo nosotros que tenemos una capacidad acotada", dijo a Reuters Juan Villagra, médico del grupo.

 

Con cajas de insumos apiladas sobre la acera y una improvisada cortina en el medio de una calle cerrada cerca de la Plaza Italia -tradicional punto de concentración de los manifestantes- en ocasiones usan un carro de compras para trasladar a los afectados.

 

Aunque trabajan durante el día en centros de salud, los voluntarios asisten luego a las marchas, convocadas en las tardes y que la mayoría de las veces terminan en enfrentamientos entre manifestantes con la policía.

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Las fuerzas de seguridad chilenas han sido acusadas de uso excesivo de la fuerza para reprimir las manifestaciones, mientras la Fiscalía ha iniciado investigaciones por otros abusos y tortura.

 

"Hemos visto cómo el accionar desmedido de la violencia finalmente está en este momento hiriendo a cientos de personas (...) es muy doloroso", dijo por su parte Patricia Mieres, directora de la organización.

 

En los días de enfrentamientos, que han dejado más de 20 muertos y miles de detenidos, se han registrado decenas de personas con lesiones de distinta gravedad en los ojos por el uso de balines de goma.

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El Gobierno ha afirmado que los protocolos de la policía cumplen los estándares internacionales y ha acusado de la violencia durante las protestas -que han incluido saqueos e incendios- a pequeños grupos vandálicos organizados.

 

Pero Mieres asegura que la fuerza desmedida es inédita en las décadas recientes: "Es muy fuerte, en Chile nunca habíamos visto algo así, al menos en nuestra generación".

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