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Brasil atraviesa una fuerte alza del dólar y el tema se convirtió en principal entre los brasileños.

 

La divisa estadounidense acumula ya varios máximos y cotiza en el entorno de los 4,4 reales por billete verde, siendo una de las divisas que más terreno pierde frente a su par estadounidense en lo que va de año.

 

Detrás de esta debilidad de la moneda brasileña emergen varios factores: los bajos tipos de interés del banco central y la presión que está ejerciendo, primero las tensiones comerciales y luego el coronavirus, sobre la demanda de materias primas —Brasil es un gran exportador de mineral hierro, soja y petróleo, entre otros— han hecho el resto en los últimos tiempos.

 

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El ministro de Economía, Paulo Guedes, fue quien dio rienda suelta a la tendencia bajista de la moneda nacional con una desafortunada frase que trajo cola, no solo desde el punto de vista social, sino también en las mesas de cambio: en un país en el que el instituto emisor sigue sin ser autónomo del Gobierno, cualquier afirmación se interpreta como una verdadera declaración de intenciones.

 

El hombre fuerte de Jair Bolsonaro en la parcela económica afirmó que un real más débil era "bueno para todo el mundo" y criticó a los Gobiernos anteriores por haber mantenido la moneda brasileña revalorizada artificialmente a costa de unos intereses altos. "Nada de tener un cambio a 1,80 reales [...] Todo el mundo iba a Disneylandia, las empleadas domésticas iban a Disneylandia. Tranquilidad, tranquilidad. Vayan a Iguazú", afirmó.

Reales y dólares

La tendencia alcista desde el arranque del año ha llevado al banco central a convocar dos subastas de dólares en el mercado de futuros para contener la pérdida de valor de la moneda nacional. Una operación a la que no se había recurrido en año y medio: la última vez que el banco central recurrió a las subastas de swaps de divisas fue en agosto de 2018, cuando la crisis económica argentina y la incertidumbre preelectoral rebajaron llevaron el billete verde al entorno de los 4,2 reales.

 

Ante la tormenta desatada, un día después el ministro retomó el tema durante un acto en Brasilia, pidiendo perdón a quienes se sintieron ofendidos por el comentario, pero reiteró su alabanza al tipo de cambio alto: "Puede ser 3,80 reales, 4,00 o 4,20. Es un tipo de cambio flotante. Pero el nivel es incuestionablemente más alto".

 

Emerson Marçal, coordinador del Centro de Macroeconomía Aplicada de la Fundación Getúlio Vargas, destaca que el mal desempeño de las exportaciones brasileñas por la desaceleración económica china, la guerra comercial —que, sin embargo, ha propulsado las ventas de soja por un mero efecto sustitución— y la crisis económica en Argentina, que generan más escasez de dólares y profundizan la revalorización de la divisa estadounidense. Las ventas al exterior de la industria agropecuaria, por ejemplo, retrocedieron más de un 9% en enero con respecto al mismo mes del año anterior.

 

Para el economista Eduardo Correia, profesor de la escuela de negocios Insper, en un país donde el tipo de cambio es flotante —es decir, varía en función de la oferta y la demanda de reales—, las declaraciones de las autoridades sobre la política cambiaria o monetaria son una equivocación. "Si uno se fija en la mayoría de los países donde se hace una política económica seria, no hay un solo secretario del Tesoro o ministro de Hacienda opinando sobre el cambio o los intereses como Guedes hizo esta semana", apunta.

 

A pesar de la volatilidad provocada por la declaración del ministro, el profesor explica que la moneda estadounidense muestra una trayectoria de apreciación frente al real brasileño desde hace aproximadamente un año. Detrás hay, sobre todo, dos factores: las constantes bajadas de la tasa de interés de referencia para tratar de avivar el crecimiento y el buen desempeño de la economía estadounidense, que fortalece al dólar en sus cruces con el resto de divisas mundiales. "No estamos teniendo una crisis cambiaria, sino una reducción gradual del tipo de interés que ha hecho menos atractivos nuestros títulos. Hemos llegado a una situación en la que la tasa real —la diferencia entre los tipos de interés (4,25%) y la inflación (3,6%)— está ahora por debajo del 1%, cuando hace unos años llegaba al 7%". Un negocio redondo para quienes querían invertir en bonos brasileños y que ya no es tal.