Alberto Fernández, conferencia, NAALBERTO FERNÁNDEZ. NA.

La medida inconsulta del presidente Alberto Fernández de recortar fondos a la Capital se concretó en Olivos y no son pocos los que ven detrás de esa movida, la sombra de Cristina Fernández de Kirchner. El oficialismo determinó dar pelea inicialmente con un decreto presidencial y posteriormente un proyecto de ley. Juntos por el Cambio no se quedó quieto y decidió recurrir directamente a la Corte Suprema. Pero eso no es todo, ya que para que los frentes estén todos complicados, también hubo variuos gobernadores que se mostraron reacios al tipo de manejo de los fondos de parte del Gobierno.

 

Así, en plena crisis, el Gobierno se lanza a varios frentes de batalla en donde no las tiene sencillas.

 

La falta de contacto personal entre el presidente con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta y en parte con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, es la imagen más vívida de la coyuntura de enfrentamiento.

 

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En un anuncio impersonal y grabado de Presidencia, se comunicaron las medidas de la extensión de la cuarentena por separado. Es la foto de una disputa que además se da en el marco de un complicado panorama económico.

 

En medios oficiales se habla sobre la idea concreta de sacarle fondos a la gestión porteña. Una versión habla de falta de recursos propios para seguir asistiendo a la provincia de Buenos Aires,a lo que se suma el peligro que ve el Gobierno de que Rodríguez Larreta se afirme como un referente nacional de la oposición.

 

Esto habría motivado el decreto.

 

Con este marco Cristina Kirchner garantiza con mayoría propia el trámite del proyecto envciado por el Gobierno en el Senado. Así mismoSergio Massa y Máximo Kirchner sumarán el tema al complicado tablero de negociaciones con los legisladores que tienen como aliados. En este contexto se vislumbra un esfuerzo marcado por avanzar con temas de alta sensibilidad como el “impuesto a las grandes fortunas”, que demanda mayoría especial para su aprobación.

 

Santilli y Rodríguez Larreta, Ciudad de Buenos Aires, NASANTILLI Y RODRÍGUEZ LARRETA. NA.

 

Así mismo la oposición prevé que en el Senado habrá pelea pero en desventaja numérica. En el Senado todo es más difícil para la oposición que en Diputados. Este viernes, Diego Santilli y los senadores y diputados de JxC se reunieron para hacer la presentación ante la Corte y delinear la estrategia que deje sin efecto los dichos del Gobierno sobre los privilegios de los porteños sobre el interior.

 

La postura de Juntos por el Cambio insistirá con los argumentos sobre la inconstitucionalidad de la quita de coparticipación y expondrán con cifras sobre el aporte de la Ciudad en relación con lo que recibe, entre otras cuestiones presupuestarias, de servicios y de circulación diaria.

 

El debate empieza en ámbitos parlamentarios y se espera la evolución del doble planteo ante el máximo escalón de la Justicia, un amparo y la cuestión de fondo. La Corte se ve involucrada en la disputa política. También evalúa los reclamos de los jueces que fueron desplazados con una movida ejecutada por el oficialismo en el Senado y coronada por un decreto del Presidente.

 

La Corte está también en el ojo de la tormenta dado el mensaje que significa el consejo consultivo dispuesto por Alberto Fernández para estudiar diversas reformas. La “Comisión Beraldi” ya comenzó a funcionar y se espera que formule también propuestas sobre el Consejo de la Magistratura y el Ministerio Público. Circula además la idea de una recomposición de la Corte, que por sí sola y aún sin definiciones concretas opera como una forma de presión en suspenso.

 

La creación del consejo asesor se dio al mismo tiempo al empuje dado al proyecto de reforma de la justicia federal, que fue aprobado en el Senado con cambios de última hora que multiplican cargos y presupuestos. La sola llegada a Diputados provocó una fuerte y ruidosa crisis en esa cámara, que demandó un gran esfuerzo de negociación para formalizar un nuevo acuerdo de funcionamiento. Con ese marco, el proyecto sobre la Ciudad difícilmente mejore las cosas.

 

El armado de mayoría oficialista necesita de compromisos con los gobernadores. Sucedió así en el Senado con el reparto de tribunales que expuso el texto de “reforma judicial” finalmente aprobado. En este caso, el de los recursos de la Capital, el interés se mediría en plata.

 

El decreto presidencial ya había repuesto el tema de la coparticipación, insinuado sin demoras por algunos jefes provinciales del PJ y al menos un aliado, a tal punto que Alberto Fernández dijo que en el ministerio del Interior se está estudiando la creación de un fondo para asistir a las provincias el año que viene. No precisó con qué ingresos.

 

La molestia que ya ve el Gobierno no tiene solo que ver con el tema de la coparticipación, sino también en el reparto de partidas extras. Más de la mitad de los giros extraordinarios fueron a la provincia de Buenos Aires. Entre los distritos que menos recibieron se encuentran la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba, este último un dato nada menor. Juan Schiaretti era visto como importante aliado a futuro por Alberto Fernández, pero está en la mira de CFK desde hace rato.

 

El grupo compacto de gobernadores justicialistas tiene mucho peso, a pèsar de ciertas diferencias entre sí. No hubo un esfuerzo de Olivos para buscar algún tipo de entendimiento antes de podarle recursos a Rodríguez Larreta. Y menos, un acuerdo trabajado entre la Nación y la Capital, como se supone que debe ser en términos institucionales. Eso fue discutido hasta el inicio de la cuarentena y reapareció ahora como decisión unilateral. Tampoco hubo un trato entre todos los distritos y la Nación, al estilo de un pacto fiscal. El resultado: quiebre político, tensión proyectada al Congreso y un conflicto que llega a la Corte.