Brexit, ReutersPor Manuel Castro 

El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, tal el nombre oficial del país, forma parte de Europa; pero a partir del 31 de diciembre de este año no será un miembro de la unión. No me es difícil entender ni la mentalidad inglesa ni la mentalidad de los isleños. En este caso se juntan ambos conceptos. Para los británicos Europa era (y es) “the continent”. El Reino Unido nunca se sintió cómodo siendo parte de la U.E (cuidado que no es el único país que tiene fuertes críticas hacia las políticas comunitarias). El hecho que nunca haya formado parte de la zona euro, teniendo una economía importante, ha sido más que notorio.

 

Es muy probable que la salida sea por las malas. Michel Barnier, el que negocia del lado de la U.E está tratando de sacar las papas del fuego antes que sea tarde. Todo acuerdo debe pasar por el Parlamento (británico) y de seguro los conservadores preferirán dar un portazo que ceder. Es que se mezcla lo económico y el patriotismo, algo que los ingleses conocen muy bien. Es probable que los laboristas opinen igual que los conservadores.

 

Barnier volvió a Londres para negociar contrarreloj y cara a cara. La Presidente de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen esperaba hablar directamente con el premier Johnson, pero no ha sucedido.

 

Noticias relacionadas

Si no hay acuerdo, como parece que ocurrirá, las empresas se tendrán que preparar para resistir las repercusiones de la salida británica.

 

Los problemas sobre los que no hay acuerdo están referidos a las reglas que eviten que los productos británicos entren en el mercado comunitario sin respetar las exigencias medioambientales o de ayudas públicas y el tema de la pesca de barcos comunitarios en aguas del Reino Unido. Y Gibraltar. ¡Qué tema el de Gibraltar! Si no fuera por el Tratado de Utrecht.

 

Ante condiciones tan negativas muchos ciudadanos de la U.E que viven en la isla ya han comenzado los trámites para inscribirse como residentes. Habrá que ver en qué situación quedan los británicos que tienen residencia en distintos países comunitarios. El tema es complejo.

 

A la cuestión externa se vuelve a sumar un tema interno que parece ser recurrente. El tema de la independencia de Escocia.

 

Para que esto se entienda bien es bueno recordar que los estados modernos europeos están conformados por naciones viejas, cuyas existencias (étnico-culturales) en algunos casos datan de antes de la conformación del Imperio Romano. Es decir que un país, no necesariamente significa que sea una nación. Son dos conceptos distintos.

 

Antes que los latinos (entiéndase los romanos) se hicieran con el continente, al vieja Europa era Celta.

 

Los romanos tuvieron una maquinaria bélica impresionante, fría y efectiva, con la que la valentía céltica no pudo, muy buenos guerreros pero un tanto indisciplinados; la Galia cayó después de 8 años de guerra, en Alesia con la rendición de Vercingétorix. La lucha de los celtas de Hispania (Galicia, Asturias y Cantabria) tomó un poco más de tiempo, 250 años y un emperador en el campo (Augusto). Producto de esta derrota fue la sexta y última “invasión” celta de Hispania a lo que hoy es Irlanda. En Britania, el Muro de Adriano separaba el territorio de los pictos y escotos del territorio romano.

 

De todo aquel inmenso territorio céltico quedan pocas naciones o comunidades autónomas en la actualidad. El único independiente es Irlanda (pero con el territorio incompleto).

 

Escocia habiendo sido un reino independiente firmó un acta de unión con Inglaterra.

 

El Brexit ha vuelto a traer esos vientos de separación.

 

Alba Go Bragh, Escocia por siempre, es el grito. (Alba es el verdadero nombre de Escocia en gaélico).

 

Brexit, Reuters

En 2016 se llevó a cabo un referendo donde ganó en Escocia, el “remain”, el quedarse dentro del bloque comunitario (aunque no en el Reino Unido). Y, ante lo que sucederá el último día de diciembre, la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, cree que se hace necesaria una nueva consulta sobre la independencia del país. Lo dijo muy claro ahora en el congreso anual del Partido Nacionalista escocés: “en el Reino Unido se avecina la amenaza del Brexit. En un mes Escocia se verá obligada contra su voluntad mantener una relación más distante, mucho más, con nuestros amigos de la Unión Europea”.

 

Si bien en su momento los escoceses votaron por mantener la unión con Inglaterra y Gales según Sturgeon eso ha cambiado: “el respaldo a la independencia está aumentando”.

 

Parece ser que lo señalado por la ministra principal (solo hay primer ministro en Londres) se refleja en la opinión pública. Si es que se le puede creen a las encuestas éstas señalan un 58% a favor de la separación de Inglaterra (romper el tratado firmado por los dos reinos).

 

En 2014 el mantenimiento de la unión ganó por el 55% contra el 45%. Tal vez la lealtad a la Monarquía pese mucho.

 

Pero para una nueva consulta se necesita la anuencia del Parlamento, y eso no sucederá.

Hasta ahora solo habrá elecciones en mayo, en Escocia, época que le interesaría a la ministra principal para realizar la consulta.

 

 

Europa está en medio de un torbellino económico y político al igual que el Reino Unido. En el caso de Escocia habría que agregar el identitario, algo nunca olvidado.

 

En un mundo donde ciertos espurios intereses quieren igualar a los seres humanos borrando a las naciones y por lo tanto las identidades, cosa que no lograrán, los pueblos fuertes se mantienen firmes.

 

El tema de Escocia podría sonar extraño para un lector de Argentina. ERROR. Nuestro país tiene amplias comunidades célticas (irlandeses, escoceses, galeses, gallegos, asturianos, italianos del norte) que siguen estos movimientos con mucha atención. Muchos somos celtas de primera generación.

 

Hay una canción que es considerada el himno no oficial de Escocia, que debe estar resonando en la cabeza de Sturgeon y que en una de sus estrofas señala:

 

Those days are gone now

And in the past, they must remain

But we can still rise now

And be a nation again.

 

Esos días han pasado

Y en el pasado deben quedar

Pero aún podemos alzarnos ahora

Y ser una nación otra vez.

 

Este poema, que en realidad es una canción puede ser premonitorio. Solo el tiempo lo dirá.

Celtia Go Bragh.