Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner, Gobierno, NAAlberto Fernández y Cristina Kirchner. Foto: NA.

Argentina vive horas de expectativa en torno al futuro inmediato de su economía. Y es que el tema no es menor, sobre todo en los duros tiempos parate de actividades como consecuencia de la pandemia de coronavirus. Y si de inmediatez se trata, el año 2021 ya ha llegado y es hora de que el Gobierno "ajuste las cuentas". Con este marco, y tal como ha indicado el periodista Pablo Wende en un artículo para Infobae, "Quien avisa no traiciona". Y así lo dejó muy en claro la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner el pasdo 18 de diciembre durante un enérgico discurso que dio en La Plata.

 

En esa oportunidad, sostuvo que todo pasa por “alinear los salarios y las jubilaciones con los precios de los alimentos y las tarifas”.

 

Sin embargo, la actual vicepresidenta tenía más hilo en el carretel, al ponderar claramente la política económica implementada durante su segundo gobierno, junto a quien en ese momento histórico era su ministro de Economía, Axel Kicillof, actual gobernador de la provincia de Buenos Aires.

 

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Vale decir que los hechos demuestran la historia: esos días complicados con estancamiento económico, reservas agotadas, cepo cambiario extremadamente duro y controles de precios y tarifas muy fuertes, han sido determinantes para la victoria electoral del kirchnerismo. Por eso hay que volver a abrevar en esos instrumentos para sacar al país del larguísimo período de decadencia que acumula.

 

En artículo de Infobae, así mismo, sostiene que pasaron dos semanas de aquel discurso y es fácil distinguir que absolutamente todas las medidas que se adoptaron en las últimas semanas van hacia esa dirección, es decir insistir con las políticas más duras del manual kirchnerista. Lo que hasta hace muy poco parecía tener olor a rancio, vuelve con todo su esplendor. La suspensión de permisos para exportar maíz, la continuidad de Precios Máximos, el aumento de sólo 5% para la telefonía móvil, cable e Internet, la insólita marcha atrás del aumento de 7% a las prepagas y el congelamiento tarifario al menos hasta marzo son algunas de las decisiones que se tomaron en los últimos días.

 

El plan del Gobierno por estas horas es el de aplicar un auténtico shock económico con el objetivo de detener la remarcación de precios en el inicio de este 2021, algo que ya se vislumbra como una amenaza para lograr frenar la inflación. Tal como se ha manifestado tantas veces ya, la idea pasa por “cuidar la mesa de los argentinos”.

 

Esto vale tanto para las medidas que impactan directamente en los precios de los alimentos, como en aquellas que congelan y suavizan aumentos tarifarios. Resumiendo, el "norte" del plan del Gobierno es no restarle ingresos a los argentinos con la intención de preservar su nivel de compra. No hay grandes cambios respecto de las medidas que se tomaron en los gobiernos de Cristina Kirchner y las actuales. Aguardan resultados diferentes aplicando esas mismas recetas fracasadas sería una necedad. Salvo que esta nueva revisión de la historia considere un éxito aquel pobre segundo mandato de Cristina, que en realidad fueron el cierre de más de 12 años de gobierno kirchnerista.

 

Protesta del campo, corte de rutas, retenciones, NAProtesta del campo. Foto: NA.

 

El campo, movilizado:
El campo ya comenzó con las movilizaciones y protestas por la situación imperante. La repentina determinación de prohibir las exportaciones de maíz impactará en la futura siembra y el Gobierno perdería exportaciones por más de USD 800 millones. Pero es un lujo que podría darse a partir de la fuerte suba del precio de las materias primas que vende el país. Un informe del Banco Central expresa que el índice de materias primas que elabora la entidad (y que incluye todos los productos primarios que exporta el país) subió 20% el año pasado “y todo indica que mantendrá la tendencia en 2021”. Además, la soja pegó un salto del 39%. La suba de los precios de las materias primas ya está generando efectos positivos en el flujo de divisas. Así lo expuso la cámara de cerealeras (CIARA) en el balance de diciembre. Durante el último mes del año pasado las compañías del sector liquidaron divisas por USD 1.690 millones, casi 5% más que en noviembre a pesar del conflicto sindical que paralizó los puertos por 21 días. Ahora se espera que un porcentaje importante de lo que no se consiguió embarcar antes de fin de año sea despachado durante enero, lo que permitiría al Central acumular reservas por segundo mes consecutivo.

 

Pese a que siempre es preocupante, el dólar ya no está como protagonista absoluto de esta historia. El escenario de una devaluación brusca del tipo de cambio oficial ahora ya luce tan probable. El congelamiento de las tarifas de servicios públicos regulados y un conjunto de bienes cuya evolución de precios estuvo coordinada por programas gubernamentales contribuyeron a esta desaceleración de la inflación.

 

Tal como indica Wende en su artículo par Infobae, el informe de gestión elaborado por el Central para 2021 califica como “auspicioso” el escenario cambiario, es decir vuelve a descartar una posible devaluación brusca. Y menciona los siguientes factores para justificarlo, incluyendo aspectos locales pero también externos:

- El nivel actual del tipo de cambio real, que se ubica por encima de su promedio histórico desde 1997

- El repunte observado en los precios globales de las materias primas que exporta Argentina

- La reestructuración de la deuda externa pública y la refinanciación de la deuda privada, que han logrado descomprimir los vencimientos de corto plazo

- Los avances en un nuevo acuerdo con el FMI que permita refinanciar los compromisos con dicho organismo.

- La reversión de ciertas dinámicas que hicieron que este año el superávit de cuenta corriente no se reflejara en el balance cambiario.

 

En este contexto, y pese a que en cierta medida se ha regresado a sus propias políticas, uno de los que ha alzado la voz en contra del rumbo del Gobierno ha sido Guillermo Moreno, sobre todo al hablar críticamente sobre el freno a la exportación de maíz. Vale decir entonces que lo único que no ha vuelto del “viejo” kirchnerismo, es la manipulación del INDEC. Así mimso, como sigue diciendo Pablo Wende en Infobae, el Presupuesto 2021 que planteó Guzmán al menos en cuestiones tarifarias ya quedó obsoleto. El ministro de Economía diseñó un programa para que los subsidios permanezcan constantes en relación al PBI. Pero eso requiere de un aumento de tarifas no inferior al 40%, lo que a todas luces no ocurrirá este año. Habrá que ver si el aumento de esos subsidios económicos implica mayor déficit fiscal o el ahorro aparece por otro lado. Pero a esta altura el déficit primario de 4,5% del PBI es más un piso que un techo.

 

Salarios, precios y tarifas:
Así también queda reflejado por Wende en su artículo: "Los congelamientos de precios y tarifas, sumado al cepo cambiario serían los principales ejes para que los aumentos salariales no vuelvan a ser eclipsados por la inflación. De cómo salga la carrera entre precios y salarios (más jubilaciones) dependerán las chances del oficialismo para tener un buen resultado electoral en octubre. El deterioro de la imagen del Gobierno y del propio Alberto Fernández fue notorio en los últimos meses y la recuperación económica se vuelve más importante que nunca. El peligro para el Gobierno es que el rebote de la economía, incluso cuando llegue al 6%, tenga sabor a poco y finalmente no se sienta “en la calle”. Las primeras señales del repunte marcan que se crea empleo de peor calidad que los puestos perdidos: básicamente informales y cuentapropistas, pero muy poco de nuevos puestos en blanco.El mayor problema que enfrenta el gobierno de Alberto Fernández es exactamente el mismo que el que se presentó ni bien ganó por 14 puntos las PASO, el 11 de agosto de 2019, hace más de 16 meses: la falta total de confianza por parte de los inversores y de los mercados."

 

Por último, otro detalle nada menor: es que hubo medida adoptada durante la pandemia de coronavirus durante esta etapa que haya atraído a las empresas a invertir en la Argentina. Y ha sucedido todo lo opuesto: son cadea día más las firmas que pretenden salir de la Argentina, los comercios cerrados y las empresas que necesitan achicar personal. Con este marco, sostiene Wende en su artículo para Infobae: Depender de la obra pública, de la emisión monetaria y de congelamientos de precios difícilmente cambie el destino de decadencia que ya hace años arrastra la Argentina. El aumento del asistencialismo a una cantidad creciente de pobres seguirá siendo la principal base de sustentación de un gobierno que arranca el 2021 con un viento de cola que aprovechará solo a cuentagotas.