Abuela atacada por su cuidadora en BarilocheAbuela atacada por su cuidadora. 

Micaela fue a visitar a su abuela en Bariloche, se acercó a darle un beso y Zulma Serón, que tiene 100 años, le corrió la cara y se cubrió con la manos en clara actitud defensiva. "La abuela está con miedo. Sintió que le iba a pegar", le comentó a su madre, Viviana.

 

Zulma, que padece una leve demencia senil y "si almuerza a las 12, a las 14 ya no se acuerda que comió", no pudo expresar qué le pasaba. Decidieron revisarla y encontraron hematomas en los brazos, más una grave herida en una pierna que aún no terminó de cicatrizar.

 

Horas después, instalaron cámaras de seguridad a escondidas dentro de la casa. Así fue que desde una app en su celular, Viviana vio -en vivo- cómo la cuidadora de su madre la pateaba varias veces en las piernas, le daba dos fuertes golpes en la nuca y hasta le tiraba alcohol en los ojos.

 

"Las agresiones quedaron grabadas. Apenas las vimos no le dijimos nada a la cuidadora, sólo que se fuera inmediatamente de la casa, que esa noche la íbamos a cuidar nosotros a mi madre. Al otro día hicimos la denuncia y esta mujer, que había descubierto las cámaras y las tapó con cinta adhesiva, se debe haber imaginado lo que pasaba y solita renunció. No pidió perdón y se negó a declarar cuando la llamó la Justicia", dijo el hijo de Zulma.

 

Según fuentes policiales, la agresora fue María Laura Chodilef, de 51 años. Está imputada por el delito de "lesiones leves agravadas por alevosía". Un delito excarcelable, por lo que está libre. No estuvo ni un minuto detenida.

 

"Nos la recomendaron. No salió de la nada esta mujer. Siempre se portó bien con nosotros... no teníamos idea de que pudiese hacer una cosa así. Creemos que la maltrató siempre y que recién ahora le dejó marcas. No sabemos por qué lo hizo, porque bronca hacia nosotros no podía tener, la teníamos en blanco y le pagábamos en tiempo y forma", agrega Gerardo.

 

Chodilef vive cerca de la casa de Zulma. La cuidaba de lunes a viernes. Dormía en la casa donde fue grabada en plena agresión y se iba los fines de semana, cuando llegaba otra cuidadora. "No cuidaba adultos. No es enfermera. Mi abuela empezó a perder la vista, por eso hubo que ponerle una cuidadora. Yo también (como Gerardo) es lo único que quiero que haya justicia. Para mí es intento de homicidio a una persona tan frágil. Esos golpes la podrían haber matado. Esperamos que la condena social de que estas imágenes se vean en los medios también logre que esta mujer nunca vuelva a hacer lo mismo", cierra Samantha.

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