EN QUIMILÍ

Muerte y misterio en un pueblo santiagueño: más de 3 mil sospechosos por crimen de Mario Agustín

Le tomaron muestra de ADN al 15% de la población de Quimilí. Se investiga el secuestro, violación y descuartizamiento del niño Mario Agustín Salto, cometido en 2016.
Martes 9 de octubre de 2018

 Niño asesinado en Quimilí, pueblo sospechado por el hecho, policiales, Mario Agustín Salto

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Efectivos de Gendarmería Nacional y de la Policía provincial de Santiago del Estero tomaron por estas horas más de 3 mil muestras de ADN a gran parte de la población de la localidad de Quimilí.

 


Fue en el marco de la investigación que se lleva adelante por el secuestro, violación y posterior descuartizamiento del niño Mario Agustín Salto, un hecho de sangre que sucedió en 2016 en la localidad santiagueña.

 

Según lo informado por fuentes policiales confiables, el procedimiento, realizado entre una población de más de 20 mil habitantes de esa misma localidad, llevó más de 30 días y fue ordenado por la jueza Rosa Falco y la fiscal Olga Gay de Castellano, contando además con la supervisión del Laboratorio de Genética de los Tribunales de Santiago del Estero.

 

El propósito de la medida tomada es el de poder comparar las nuevas muestras con el patrón genético encontrado en el cuerpo y las ropas del niño de 11 años de edad asesinado.

 

Tras tanto tiempo de haberse cometido, es un caso misterios que queda por resolverse.

 

Por su parte, el abogado defensor de Miguel Ángel "El Brujo" Jiménez (58), imputado y detenido como "autor intelectual" del crimen, Hugo Frola, consideró que "no existen pruebas en contra del acusado" y cuestionó los procedimientos con perros adiestrados que derivaron en la detención de su cliente, quien tiempo atrás fue sometido a una compleja operación al corazón.

 

En un escrito, el letrado denunció que "fueron plantadas pruebas" para culpar a Jiménez en el asesinato del niño que cursaba el quinto grado del nivel primario.

 

En la misma causa también se encuentra detenida la esposa de "El Brujo", Arminda Lucrecia Díaz (57), docente y directora de una escuela de Quimilí, población rural ubicada 220 kilómetros al sureste de la capital santiagueña.

 

En la causa también permanecen detenidas otras cuatro personas: Rodolfo "Rody" Sequeira (45), acusado del secuestro del niño; Ramón "Burra" Rodríguez (59); David Tomás Sosa (23), quien inicialmente declaró como un testigo de identidad reservada, y Alfredo Daniel Albarracín (22).

 

En el caso de Rodríguez, sus abogados defensores solicitaron prisión domiciliaria por razones de salud. Los investigadores sospechan que "El Brujo" Jiménez, quien era un asiduo participante en las marchas en reclamo de justicia por el crimen del niño y tenía directa relación con funcionarios, jueces y policías, planeó el crimen en el marco de un rito satánico.

 

Al mismo tiempo, familiares del niño asesinado anunciaron que la próxima semana se realiza la 122 marcha reclamando justicia, que será encabezada por el padre de la víctima, el peón rural Mario Salto y tendrá lugar la plaza principal de la capital santiagueña.

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DRAMA EN CAPITÁN SARMIENTO

Inquilino mató a dueño de la casa porque sospechaba que se acostaba con su mujer

De acuerdo a los investigadores, la víctima, identificada como Edmundo Víctor Correa, se encontraba desvanecida en el piso con signos de haber sido atacado con un caño en la cabeza.
Sábado 11 de julio de 2020

Hospital San CarlosHospital San Carlos.

Un hombre de 70 años fue asesinado a golpes en la cabeza por un inquilino suyo, al enterarse de que supuestamente tenía una relación amorosa con su esposa, en la ciudad bonaerense de Capitán Sarmiento. El acusado por el hecho quedó detenido.

 

Todo sucedió pasadas las 20.30 del viernes en una vivienda de la calle Mármol al 100 de esa ciudad bonaerense, a unos 150 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.

 

De acuerdo a los investigadores, la víctima, identificada como Edmundo Víctor Correa, se encontraba desvanecida en el piso con signos de haber sido atacado con un caño en la cabeza.

 

Fuentes policiales y judiciales informaron que el ataque sucedió tras una discusión con el hombre que le alquilaba la vivienda trasera, donde vivía con su pareja.

 

El acusado, identificado como J. M. (54), fue quien llamó al 911 y quedó detenido en el lugar ante los testimonios de su mujer, quien contó que él mató al otro hombre con golpes en la cabeza con un caño que fue secuestrado por la Policía y que el ataque fue por "celos".

 

Muerte en el hospital:
La víctima fue trasladada agonizando al Hospital San Carlos, por una lesión en el parietal izquierdo que le causó la muerte, dijeron las fuentes.

 

El hecho fue caratulado como "homicidio", con intervención de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 del Departamento Judicial de San Nicolás, a cargo de Jorge Leveratto.

Asesinato
Muerte
PANDEMIA DE CORONAVIRUS

Está acusado de homicidio y fingió tener coronavirus para evitar ir a la cárcel

Se trata de Jonathan Acosta (43), quien dio negativo en un segundo test de Covid-19 y ahora se encuentra alojado en la seccional primera de Merlo, a la espera de que la Justicia resuelva su situación procesal en la causa por el crimen del chofer Federico Rivero, cometido el 16 de junio último.
Sábado 11 de julio de 2020

Detenido por homicidio que fingió tener coronavirusEl detenido que fingió estar infectado.

Uno de los dos acusados de asesinar a un colectivero para robarle mientras esperaba a que su esposa terminara de realizar una compra en el partido bonaerense de Merlo dijo tener síntomas de coronavirus con el fin de evitar ir a prisión, aunque luego de 14 días de aislamiento y dos test se determinó que está sano y fue alojado en una comisaría, informaron hoy fuentes judiciales.

 

Se trata de Jonathan Acosta (43), quien dio negativo en un segundo test de Covid-19 y ahora se encuentra alojado en la seccional primera de Merlo, a la espera de que la Justicia resuelva su situación procesal en la causa por el crimen del chofer Federico Rivero, cometido el 16 de junio último.

 

Acosta se entregó a la policía dos días después, el 18 de junio, oportunidad en la que manifestó tener síntomas de coronavirus.

 

Tras ser reconocido por la viuda del colectivero en fotos, el acusado, apodado "El Jarra" o "El Chiquito", fue imputado en la causa por el fiscal 2 de Morón, Fernando Capello, aunque por la sintomatología que decía padecer fue trasladado al hospital Eva Perón, de ese distrito.

 

Los voceros detallaron que allí fue sometido a un primer hisopado que dio negativo, aunque por prevención se ordenó mantenerlo aislado en una habitación de ese centro asistencial 14 días, a la espera de un segundo test.

 

Finalmente el 2 de este mes, en una nueva evaluación, se descartó que tuviera Covid-19 y fue alojado en la comisaría, junto al otro detenido por el caso, Sergio Ariel Armoa.

 

Tras ello, Acosta fue indagado por el fiscal Capello, aunque se negó a declarar por consejo de su defensor oficial.

 

Los investigadores esperan para los próximos días tener resultados de pericias y demás actuaciones dispuestas en el marco del expediente para resolver la situación procesal de ambos detenidos,

 

La viuda del colectivero, Andrea Caballero, dijo que espera "Justicia" para que su marido "pueda descansar en paz".

 

"Yo fui a la fiscalía y realicé el reconocimiento de los detenidos por fotos. Los pude reconocer a ellos y pude reconocer las pertenencias robadas que se encontraron en los allanamientos", contó la mujer sobre las diligencias para las que fue convocada,

 

Caballero recordó que al momento de los allanamientos Armoa tenia su riñonera y el arma que se cree fue empleada en el homicidio, mientras que a Acosta le secuestraron el teléfono de ella, que había dejado en la casa de su abuela.

 

"Al celular llegamos porque lo rastreamos por GPS y estaba a la vuelta de mi casa. No pueden decirme que es inocente", manifestó al referirse a la estrategia de la defensa de Acosta para tratar de demostrar que no participó del hecho y que estaba trabajando en ese momento.

 

"Eso es todo mentira porque él mató a mi marido cuando lo reconoció del barrio", aseguró.

 

El crimen de Rivero, quien trabajaba en la línea 312 de la empresa de colectivos "La Perlita", ocurrió el martes 16 de junio, cerca de las 19.30, cuando el chofer fue con su mujer a hacer compras.

 

Según contó la viuda, ambos fueron en su camioneta y se detuvieron en un comercio situado en Sucre, entre Esquiú y Finocchietto, del barrio "La Blanquita", donde ella bajó a comprar una gaseosa y su marido se quedó a bordo del rodado en marcha.

 

"En eso veo a dos (personas) en la ventanilla del lado de mi esposo, digo 'lo estarán saludando' y oigo que él cambia el tono de voz y dice 'a vos qué te voy a dar', ahí siento el tiro y el grito de él", relató la mujer.

 

En ese momento, cuando lo vio, su marido estaba caído para el costado con medio cuerpo colgando del rodado porque los delincuentes "lo querían sacar a toda costa y llevarse la camioneta".

 

Pero cuando Caballero salió y se acercó a la camioneta, logró apoderarse de las llaves, motivo por el cual los ladrones escaparon a pie con los teléfonos celulares de la pareja y algo de dinero que había en una riñonera de su marido,

 

Tras ello, la mujer lo llevó hasta el hospital Eva Perón, aunque Rivero sufrió tres paros cardíacos y murió debido a que el proyectil que lo impactó le ingresó por la axila y le afectó el corazón.

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