INVESTIGACIÓN INTERNACIONAL

Francia advierte sobre el uso de ibuprofeno y ketoprofeno

Para la agencia de medicamentos de ese país, estos remedios podrían agravar infecciones que se pretenden tratar.
Viernes 19 de abril de 2019

Pastillas, medicamentos

La agencia francesa del medicamento (ANSM) lanzó una advertencia por los riesgos que ha constatado por el uso del ibuprofeno y del ketoprofeno, que en algunos casos en particular, podrían agravar infecciones en lugar de tratarlas.

 

A raíz de ello, la ANSM solicitó una investigación sobre esos medicamentos a nivel europeo y emitió una serie de recomendaciones, en primer lugar privilegiar el paracetamol al ibuprofeno y el ketoprofeno en caso de dolor o fiebre. En especial cuando se trate de una infección como anginas, rinofaringitis, otitis, tos, infección pulmonar, así como para una lesión cutánea o varicela.

 

En ese marco, también se establecieron recomendaciones sobre el buen uso de dichos medicamentos como por ejemplo el de utilizar “la dosis mínima eficaz, durante la duración más corta”, es decir, detener el tratamiento en cuanto desaparecen los síntomas, no prolongarlo más de tres días en caso de fiebre, ni más de cinco si hay dolor.

 

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Ya en junio de 2018 habían solicitado un estudio a sus centros regionales de Tours y Marsella, que concluyeron que hay una serie de infecciones, en particular por estreptococo, que podrían empeorar por la toma de estos dos medicamentos.

 

En los casos estudiados, que se remontan a un periodo prolongado iniciado el año 2000, los investigadores franceses analizaron 337 de complicaciones infecciosas con ibuprofeno y 49 con ketoprofeno que tuvieron un carácter severo.

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AVANCES DE LA CIENCIA

Encuentran 47 medicamentos ya conocidos que pueden luchar contra el coronavirus

A cambio de pensar en fármacos de diseño nuevo, científicos de la Universidad de California en San Francisco buscó entre las 2.000 drogas ya aprobadas para humanos varias que traten o indiquen un camino terapéutico para el COVID-19.
Domingo 7 de junio de 2020

Coronavirus, laboratorio, experimentos, ReutersAvance en cura de coronavirus.

Un mapa del coronavirus; eso mismo era lo que podía llevar a que se encuentren los puntos débiles por los cuales atacar al nuevo patógeno. “Cuanto más sepamos de qué modo se une, invade y secuestra las células humanas, más efectiva va a ser la búsqueda de drogas para combatirlo”, estimaron Nevan Krogan, director del Instituto de Biociencia Cuantitativa del Instituto Gladstone y sus colegas de la Universidad de California en San Francisco (UCSF).

 

“El mapa muestra todas las proteínas de coronavirus y todas las proteínas del cuerpo humano que se encontró que podrían interactuar con ellas”, explicó en The Conversation. “En teoría, cualquier intersección entre proteínas virales y proteínas humanas en ese mapa es un lugar donde una droga podría combatir al SARS-CoV-2. Pero en lugar de tratar de desarrollar drogas nuevas", se distinguieron los investigadores, “miramos hacia las más de 2.000 sustancias únicas ya aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA)".

 

En algún lugar de un catálogo tan amplio, creen, “podría haber unas pocas drogas o componentes que interactúan con las mismas proteínas humanas que el coronavirus”, contó Krogan. “Y tuvimos razón”.

 

El equipo multidisciplinario de UCSF identificó 69 drogas y componentes con potencial para tratar el COVID-19. A medida que lo hacía, enviaba muestras de esas sustancias al Instituto Pasteur, en Paris, y a la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en Nueva York, para someterlos a pruebas. Hasta el momento, 47 mostraron “fuertes pautas para el tratamiento” y se identificaron “dos mecanismos separados” sobre el modo en que interceptarían al SARS-CoV-2, según sintetizaron en un primer estudio.

 

Inicialmente, esas pautas y mecanismos derivados del cruce entre el mapa del coronavirus y el catálogo de la FDA no señalaban más que interacciones potenciales: “No sabíamos si las drogas que identificamos harían que una persona fuera más resistente al virus o más susceptible, si harían algo o nada”. Para eso hacía falta probarlas en muestras vivas del causante del COVID-19 y en células, que se tomaron del mono verde porque reaccionan de manera muy similar a las humanas.

 

“Luego de infectar estas células de mono con el virus vivo, nuestros colegas de París y Nueva York agregaron las drogas que identificamos a la mitad de ellas, y mantuvieron la otra mitad como controles”, detalló el microbiólogo en su artículo. “Luego midieron la cantidad de virus en las muestras y la cantidad de células que seguían vivas. Si las muestras tenían un contenido menor de virus y mayor de células vivas que el grupo de control, eso sugería que interferían con la multiplicación viral”.

 

Encuentran 47 medicamentos previamente conocidos que pueden luchar contra el coronavirus, Nevan KroganNevan Krogan.

 

Los ensayos incluyeron también varias de las combinaciones posibles y dieron toda clase de resultados: “Algunas drogas servían para combatir el coronavirus, mientras que otras hacían que las células resultaran más susceptibles a la infección”. Pero, en general, las conclusiones más reveladoras fueron dos, destacó Krogan: “Encontramos drogas individuales que parecen prometedoras para combatir el coronavirus (o que pueden hacer que las personas sean más susceptibles a él)" y “sabemos, a nivel celular, por qué sucede eso”.

 

Los investigadores de UCSF identificaron principalmente dos grupos de sustancias que afectan al virus de dos maneras diferentes, una de las cuales no había sido descripta antes.

 

El primer grupo interrumpe la traducción del mensaje del ARN, que es uno de los pasos finales que da el coronavirus para multiplicarse. Cuando ingresa a una célula, el SARS-CoV-2 se apropia de los mecanismos naturales de ella para hacer copias de sí mismo. Primero se replica, luego transcribe las instrucciones para hacer eso numerosas veces gracias a la capacidad propia de la célula y por último traduce ese mensaje: en ese punto las proteínas hacen nuevas copias que pasan a infectar a otras células. Y el proceso vuelve a comenzar.

 

Encuentran 47 medicamentos previamente conocidos que pueden luchar contra el coronavirus

Parte del complejo mapa que trazó el equipo multidisciplinario. Imagen: Krogan Lab.

 

“Al revisar el mapa, notamos que varias proteínas virales interactuaban con proteínas humanas involucradas en la traducción y una cantidad de drogas interactuaban con estas proteínas. Después de probarlos, encontramos dos compuestos que interrumpen la traducción del virus”, dijo el experto.

 

Hoy en día se los emplea para tratar el mieloma múltiple: son la ternatina-4 y la zotatifina. “Parecen combatir el COVID-19 al unirse a las proteínas que la célula necesita para traducirse, e inhibirlas”.

 

Hoy está en estudio una molécula similar a la ternatina-4, el medicamento Aplidin, un antitumoral de origen español cuyo principio activo es la plitidespina. Según dijo Luis Mora, director de la empresa que lo produce, PharmaMar, sus efectos contra el COVID-19 podrían ser “mil veces superiores a los que consigue el remdesivir”, el antiviral de Gilead aprobado por la FDA.

 

En cambio, la zotatifina apunta a otra proteína. El equipo de investigación de UCSF trabaja actualmente con el laboratorio que la produce, eFFECTOR Therapeutics, para comenzar cuanto antes los ensayos clínicos. Según explicó el director ejecutivo de la firma, Steve Worland, a diferencia de los otros antivirales esta molécula, originalmente creada contra el cáncer, no apunta al virus sino que actúa sobre las células que el SARS-CoV-2 secuestra.

 

“El segundo grupo de drogas que identificamos funciona de manera completamente diferente”, siguió Krogan. Opera sobre los receptores sigma, una proteína presente en muchos tejidos del cuerpo humano, con gran concentración en el sistema nervioso, por el cual se la asocia a conductas adictivas, trastornos de personalidad y depresión, pero también se lo ha identificado en la función cardiovascular y el cáncer.

 

Los receptores celulares, que se encuentran tanto en el interior como en la superficie de las células, “actúan como interruptores especializados”, comparó el investigador: “Cuando una molécula específica se une a un receptor específico, le indica así a la célula que haga una tarea específica. Con frecuencia los virus utilizan receptores para infectar las células”.

 

El mapa original había mostrado que dos receptores importantes en los tratamientos farmacológicos, SigmaR1 y SigmaR2, podían participar en el combate contra el COVID-19. “Las pruebas confirmaron nuestras sospechas”, continuó Krogan.

 

Encuentran 47 medicamentos previamente conocidos que pueden luchar contra el coronavirus

Algunos medicamentos están aprobados, otros en ensayos clínicos. Krogan Lab.

 

En los laboratorios se identificaron siete drogas o moléculas que interactúan con esos receptores: “Dos antipsicóticos, el haloperidol y la melperona, que se utilizan para tratar la esquizofrenia, mostraron actividad antiviral contra el SARS-CoV-2. Dos potentes antihistamínicos, la clemastina (o meclastina) y la cloperastina, también mostraron actividad antiviral, al igual que el compuesto PB28 (un derivado de la piperazina) y la hormona femenina progesterona”.

 

Pese a que no se conoce exactamente el mecanismo que emplea el coronavirus, se cree que sus proteínas manipulan estos interruptores para ayudar a producir copias de sí mismo. Por lo tanto, reducir la actividad de estos receptores probablemente limitaría la multiplicación del microorganismo.

 

Del mismo modo que con el grupo anterior, en este conjunto de medicamentos también se encontró uno que tiene el efecto contrario y ayuda a la infección de COVID-19: el dextrometorfano, un ingrediente que se suele encontrar en las medicaciones para suprimir la tos.

 

“Todos estos hallazgos, aunque son interesantes, se deben someter a ensayos clínicos”, subrayó varias veces el artículo. Son teóricos: no son indicaciones para tomar, o dejar de tomar, cualquiera de esos medicamentos en respuesta al COVID-19. “Ni las personas, ni los políticos, ni los medios de comunicación deben entrar en pánico y sacar conclusiones”, enfatizó Krogan.

 

El trabajo —o, más bien, la idea original y luego la investigación— de UCSF podría tener usos más allá del COVID-19: “Estas mismas proteínas que el SARS-CoV-2 utiliza para infectar y replicarse en las células humanas y que son el objetivo de estos medicamentos también son secuestradas por los coronavirus relacionados SARS-1 y MERS”. Los científicos no miran hacia el pasado al subrayar ese denominador común, al contrario: “Si cualquiera de estas drogas funciona, es probable que sea eficaz contra un COVID-22, COVID-24 o cualquier versión futura que pueda surgir”.

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REVELACIONES

Estudio revela el vínculo directo entre el intestino y la muerte por falta de sueño

Los resultados de un reciente estudio aportan nuevas vías para entender las consecuencias de un sueño insuficiente y podrían desarrollar tratamientos para contrarrestar sus efectos perjudiciales.
Viernes 5 de junio de 2020

Horas de sueño, descansoSueño y salud.

Neurocientíficos de la Facultad de Medicina de Harvard (Estados Unidos) identificaron un vínculo causal inesperado entre la falta de sueño y la muerte prematura. En un estudio sobre moscas de la fruta privadas de sueño, los investigadores descubrieron que la muerte siempre va precedida por la acumulación de unas moléculas conocidas como especies oxidantes reactivas en el intestino.

 

En el momento en que se administraron a las moscas de la fruta compuestos antioxidantes que neutralizan y eliminan las especies oxidantes reactivas del intestino, las moscas del sueño permanecieron activas y tuvieron una duración de vida normal. Experimentos adicionales en ratones confirmaron que las especies oxidantes reactivas se acumulan en el intestino cuando el sueño es insuficiente.

 

Los hallazgos, publicados en la revista científica 'Cell', indican la posibilidad de que los animales puedan efectivamente sobrevivir sin dormir bajo ciertas circunstancias. Los resultados abren nuevas vías de estudio para comprender todas las consecuencias de un sueño insuficiente y podrían algún día desarrollar de enfoques para contrarrestar sus efectos perjudiciales en los humanos, señalan los autores.

 

Moscas y ratones:
"Tomamos un enfoque imparcial y buscamos en todo el cuerpo indicadores de los daños causados por la privación de sueño. Nos sorprendió encontrar que era el intestino el que desempeña un papel clave en la causa de la muerte", explica la autora principal del estudio Dragana Rogulja, profesora asistente de Neurobiología en el Instituto Blavatnik de la Facultad de Medicina de Harvard, en declaraciones citadas por Neuroscience News. "Aún más sorprendente, encontramos que la muerte prematura podía ser prevenida. Cada mañana, todos nos reuníamos alrededor para mirar las moscas, con incredulidad, para ser honestos. Lo que vimos es que cada vez que podíamos neutralizar las especies oxidantes reactivas en el intestino, podíamos rescatar a las moscas".

 

Los científicos estudiaron durante mucho tiempo el sueño, un fenómeno que parece ser fundamental para la vida, pero que en muchos sentidos sigue siendo misterioso. Casi todos los animales conocidos duermen o exhiben algún tipo de comportamiento similar al del sueño. Si no se duerme lo suficiente, se producen graves consecuencias. En los humanos, la insuficiencia crónica de sueño se asocia con enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, cáncer, obesidad, depresión y muchas otras enfermedades. Investigaciones anteriores han demostrado que la restricción total y prolongada del sueño puede llevar a la muerte prematura en modelos animales. En los intentos por responder cómo la privación de sueño culmina en la muerte, la mayoría de los esfuerzos de investigación se han centrado en el cerebro, donde se origina el sueño, pero ninguno ha dado resultados contundentes.

 

Los investigadores de Harvard, no obstante, llevaron a cabo una serie de experimentos en moscas de la fruta, que comparten muchos genes reguladores del sueño con los seres humanos, para buscar signos de daños causados por la privación de sueño en todo el cuerpo. Para controlar el sueño, los investigadores utilizaron rayos infrarrojos para seguir constantemente el movimiento de las moscas alojadas en tubos individuales.

 

Después de 10 días de privación del sueño, inducida por la temperatura, la mortalidad se disparó entre las moscas de la fruta y todas murieron alrededor del día 20. Las moscas que tenían un sueño normal vivieron hasta aproximadamente 40 días en las mismas condiciones ambientales. Dado que la mortalidad aumentó alrededor del día 10, los investigadores buscaron marcadores de daño celular en ese día y en los anteriores. La mayoría de los tejidos, incluidos los del cerebro, no se distinguían entre las moscas privadas de sueño y las que no lo estaban. Sin embargo, los intestinos de las moscas que no dormían tienen una dramática acumulación de especies oxidantes reactivas, que en grandes cantidades pueden dañar el ADN y otros componentes dentro de las células, provocando la muerte celular. La acumulación de especies oxidantes reactivas alcanzó su punto máximo alrededor del día 10 de privación de sueño, y cuando se detuvo la privación, los niveles de especies oxidantes reactivas disminuyeron.

 

Horas de sueño, descansoFalta de horas de sueño.

 

Posibilidad de revertir la muerte:
El equipo también examinó si la acumulación de especies oxidantes reactivas se producía en otras especies mediante el uso de una estimulación mecánica suave y continua para mantener a los ratones despiertos durante un máximo de cinco días. En comparación con los animales de control, los ratones privados de sueño tenían niveles elevados de especies oxidantes reactivas en los intestinos delgado y grueso pero no en otros órganos, un hallazgo consistente con las observaciones en las moscas.

 

Para determinar si la acumulación de especies oxidantes reactivas en el intestino jugaba un papel causal en la muerte inducida por la privación de sueño, los investigadores analizaron docenas de compuestos con propiedades antioxidantes que se sabe neutralizan las especies oxidantes reactivas e identificaron 11 que, cuando se administraron como suplemento alimenticio, permitieron que las moscas privadas de sueño tuvieran una vida normal o casi normal. Los suplementos no extendieron la vida de las moscas no privadas de sueño.

 

La función de la eliminación de las especies oxidantes reactivas para prevenir la muerte se confirmó además mediante experimentos en los que se manipuló genéticamente a las moscas para que produjeran en exceso enzimas antioxidantes en sus intestinos. Estas moscas tenían una esperanza de vida normal o casi normal cuando estaban privadas de sueño. "Todavía no sabemos por qué la pérdida de sueño causa la acumulación de especies oxidantes reactivas en el intestino, y por qué esto es letal", aclara Kaplan Dor, otro de los investigadores. "La privación de sueño podría afectar directamente al intestino, pero el desencadenante también podría originarse en el cerebro. Del mismo modo, la muerte podría deberse a un daño en el intestino o porque los altos niveles de ROS tienen efectos sistémicos, o alguna combinación de estos".

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