Jóvenes que se van del paísJóvenes que viajan al exterior

Según una encuesta del Instituto de Ciencias Sociales y Disciplinas Proyectuales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), el 75% de los más de 1000 jóvenes consultados señaló que durante el año pasado evaluó emigrar.

 

La posibilidad de encontrar mejores trabajos en el exterior, la economía del país y la inseguridad figuran dentro de los tres principales motivos que los llevaron a pensar en la vida fuera del país.

 

No obstante, resulta difícil de medir en cifras la migración de los jóvenes ya que al salir desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, la Dirección Nacional de Migraciones no consulta al viajante adónde va ni por cuánto tiempo ni por qué asunto.

 

Noticias relacionadas

Pero al consultar sobre un contacto de algún joven que resida en el exterior, llueven casos y testimonios. De hecho, basta con tipear la frase "argentinos en..." en el buscador de Facebook para que se desplieguen una infinidad de grupos que nuclean a los que viven en distintos países.

 

El fenómeno se visibiliza en el Consulado General de España por ejemplo, donde se observa que durante el año pasado aumentó la cantidad de personas que se acercan por consultas y trámites: son unas 1200 por día. Y los pasaportes expedidos entre enero y octubre de 2018 y 2019 se incrementaron un 12%.

 

En tanto, en las empresas los empleados de más de 40 años miran sorprendidos cómo los del segmento de entre 20 y 30 años abandonan puestos prometedores para ir a recolectar frutas a Oceanía, tal como se ofrece en algunas propuestas de viajes.

 

La incertidumbre económica, la dificultad para conseguir trabajo o ahorrar y la imposibilidad de acceder a una vivienda son algunos de los disparadores que llevaron a pensar en una posible salida del país a los entrevistados por La Nación.

 

"Recibo entre 40 y 70 mails por día de argentinos que se quieren ir del país", dice Eduardo Varas, creador de Gestión Argentina a ese medio. Según explica, hace dos años se invirtió la proporción y empezaron a asistir más a los que quieren emigrar: "Tengo carpetas gigantes de gente que está sacando las nacionalidades", reveló.

 

Una de las entrevistadas, Victoria Barbarossa, de 23 años con nacionalidad española, y su novio, Ignacio Martini, de 34 con nacionalidad italiana, viajarán a probar suerte a España.

 

"Vemos que afuera una persona con un trabajo muy básico puede vivir bien y ahorrar. Y te da bronca, acá siendo abogada me cuesta alquilar", explicó la joven. En tanto, su novio es odontólogo y está averiguando cómo puede homologar su título.

 

"Acá no podés planear a largo plazo porque te cambian las reglas de juego cada tres o cuatro años. Hay inflación constante y si no tenés algún tipo de asistencia familiar es muy complicado acceder a la casa propia", explicó por su lado Leonardo Ruiz, un economista experto en data mining.

 

Delfina Murray, licenciada en Administración de Empresas, partirá a Zaragoza, España. Su última experiencia laboral fue una pasantía rentada en una tabacalera que no le pudo renovar el contrato ni efectivizarla: "Para quedarme acá, trabajar 12 horas y no poder ahorrar un peso, ni lo dudo", dijo.

 

Alejo Carreras contó al mimso medio que renunció a su trabajo en una empresa que se dedica a las energías renovables para ir a probar suerte a Australia.

 

Otro de los consultados relató: "Estaba trabajando en producciones audiovisuales y cada vez había menos proyectos; mi novia, que es diseñadora, tenía ganas de hacer un posgrado en retoque de imagen que no existe en la Argentina; y justo un jefe que trabajaba conmigo estaba viniendo para acá con la idea de armar una productora", dice desde Barcelona, lugar en el que vive desde hace tres meses. Los sueldos son altos, según lo que vi, un trabajo no demasiado alto en la escala salarial puede pagar unos 1500 euros", explicó. Su idea es permanecer en la ciudad española no menos de un año. Y, más adelante, seguir probando suerte en otras ciudades de ese país.