Profanación de tumbas, Radio Latina

La Justicia de Mar del Plata investiga el robo del cadáver de un bebé de cuatro meses que fue sepultado el 4 de julio último en el cementerio de la ciudad bonaerense de Miramar, informaron hoy fuentes judiciales.

 

La denuncia la realizó la madre del bebé fallecido al ver que la tumba estaba removida, por lo que la policía exhumó el féretro y verificó que estaba vacío.

 

El hecho es investigado por la por la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 5, a cargo del fiscal Alejandro Pellegrinelli, quien ordenó a la subdelegación de Miramar el inicio de diligencias para establecer lo ocurrido.

 

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Según consta en la denuncia, la madre fue el 8 de julio al cementerio de Miramar y observó que la sepultura había sido removida. El fiscal dialogó con RADIO LATINA y explicó en qué instancias está la investigación y las novedades al respecto.


La mujer dijo que tuvo el presentimiento de que algo había pasado con el cuerpo de su hijo, por lo que hizo la denuncia y pidió su exhumación, que se realizó en la tarde de ayer y entonces verificaron que la tumba estaba vacía.

 

"En este caso, se produjo el fallecimiento a principios de julio un bebé de cuatro meses. El 8 de julio la madre visita la tumba y encontró el chupete entre la tierra. Los hermanitos mayores lo habrían puesto en el cajón antes de que sea sepultado", explicó en el ciclo "El Ojo de la Tormenta".


"A partir de esto, se denunció y se hizo el pedido exhumación, se encontró el cajón vacío sin signos de violencia y sin ningún elemento perteneciente al menor. Solamente el cojín que se usa en el féretro. Se inició un rastrillaje intenso en las inmediaciones del cementerio", manifestó.


"En todos los casos, la desaparición se produce a pocas horas de la inhumación, la orientación de la investigación se basa en ese sentido", comentó.

 

Hace dos años la desaparición de los cuerpos de dos menores de edad del cementerio de Comandante Nicanor Otamendi puso en alerta a la gente del lugar. El primero fue el de los restos de un niño de dos años, que había sido mutilado sobre la ruta 11, cerca de Mar del Sud.

 

El segundo caso, de características muy parecidas al último, sucedió un 24 de diciembre. Los padres de Ciro Aranda fueron a visitar la tumba de su hijo y la encontraron profanada. El cuerpo del chico, que tenía un año y dos meses cuando murió, jamás apareció.