Rogeilo Frigerio, ex ministro del InterioRogelio Frigerio.

Rogelio Frigerio, ex ministro del Interio del gobierno de Mauricio Macri, brindó una entrevista donde habló de la relación del gobierno de Alberto Fernández con la oposición, la discusión, la renegociación de la deuda y cómo analiza las decisiones del gobierno actual en plena pandemia por coronavirus.

 

“Para mí fueron cuatro años muy duros, muy intensos, de dejar de lado muchas cosas, como los amigos, la familia, así que esta cuarentena me permite ponerme al día al menos en el aspecto familiar”, comenzó en diálogo con Infobae.

 

“Yo estoy en el llano, no tengo ni cargos públicos ni cargos partidarios, y no me cabría el mote de ser responsable por gestionar. Habría que preguntarles a los dirigentes que mencionó si se sienten cómodos o incómodos en esos lugares. Yo creo que todavía la oposición se está reconfigurando. Es lógico porque hace poco salió de la conducción del poder. Hay muchos liderazgos que hoy se tienen que volver a validar”, respondió a sobre dónde se encontraba hoy en Cambiemos.

 

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“Yo creo que la oposición tiene que ser parecida a la que nosotros pretendíamos cuando éramos gobierno, y que en algún momento también la encontramos. Una oposición que garantice la gobernabilidad, que se siente a discutir, que logre acuerdos en muchas políticas públicas. Durante los cuatro años de gobierno en muchas oportunidades contamos con esa oposición. Me siento cómodo con eso y no con una oposición como la que reprochábamos en esos cuatro años, que ponía palos en la rueda permanentemente. Sin la oposición a la que yo aspiro no hubiéramos podido gobernar. No hubiéramos podido ser tampoco el primer gobierno en casi un siglo no peronista que termina su mandato”, explicó.

 

Sobre la crítica que le encuentra al gobierno que integró por cuatro años, dijo: “El gobierno de Cambiemos tenía un adecuado norte en términos de modernización del aparato productivo, de una integración inteligente con el mundo, de un fortalecimiento de las instituciones. La orientación era la adecuada. Creo que para tener resultados positivos para la gente había que hacer cambios profundos que no se pudieron hacer por falta de volumen político. Ganamos a partir de una ampliación primaria de lo que era el PRO, no sin muchas contras pudimos lograr hacer entender que era fundamental el acuerdo con la UCR y con la Coalición Cívica, también convocar a dirigentes de otros espacios políticos, algunos del peronismo. Pero una vez que ganamos no pudimos ampliar esa base de sustentación política, y no alcanzó.”

 

Respecto a si piensa que Alberto Fernández se “enamoró” del aislamiento, comentó: “Lo que yo planteo es que el ejercicio de la función pública te obligue a construir una personalidad con una enorme dosis de humildad, porque te enfrentás a dificultades que no podemos resolver o que son difíciles de resolver. Necesariamente tenés que salir y tener otra actitud frente a lo que le toca al que te sucede en la función pública. Para mí, esto que está ocurriendo en todo el mundo, es de una enorme complejidad, que claramente va a marcar un antes y un después en la historia. No se puede tomar a la ligera. En esa situación de extrema gravedad hay que ser muy cuidadoso con lo que uno dice.”

 

“Por todos aquellos que tienen responsabilidad, ya sea de gobierno o de oposición, o los empresarios, los representantes de los trabajadores, en general. Creo que no es un momento para profundizar grietas si no todo lo contrario. No es un momento para el carancheo político, ni de uno ni de otro lado: aquel que crea que puede sacar un rédito político de esto, desde la oposición o desde el Gobierno, se equivoca muchísimo. Es un momento para mostrarle a la gente que la está pasando mal una dirigencia seria y responsable que trabaja de manera mancomunada. Algunas cosas en ese sentido se hicieron bien. La convocatoria original del Presidente a un grupo de expertos para que asesoren en materia de salud, la misma convocatoria a toda la oposición para que acompañe las medidas que ese comité de expertos recomendaba, me pareció muy oportuno”, reflexionó.

 

Al ser consultado sobre cómo el país puede salir de la crisis económica causada por el coronavirus, comentó: “Esta pandemia destruyó todos los pronósticos. Si uno considera que cada mes de cuarentena implica una caída del producto de entre 2 y 3 puntos, y venías de una economía contrayéndose antes de la pandemia, probablemente la proyección sea aún peor. Yo no tengo una receta. Lo que hace falta es entender que los problemas que repetimos los argentinos no son problemas de un gobierno, del que le toque gobernar. Son los problemas de siempre.”

 

Sobre la responsabilidad del gobierno de Macri sobre que el Estado “esté quebrado”, comentó: “La misma responsabilidad probablemente que los gobiernos de los últimos 30 años que no han resuelto estos problemas. También es bastante evidente que la Argentina tiene un Estado deficitario hace décadas. Es lógico que tengamos menores respuestas por parte del Estado, inclusive que gobiernos vecinos.”

 

Respecto a si le pesa la herencia económica que dejó el gobierno anterior, comentó: “Sí, por supuesto. Pesa porque además vivo en la Argentina y mis hijos estudian acá y seguro elijan vivir en esta tierra. ¿Cómo no me va a pesar no haber podido aprovechar esos cuatro años? No estoy satisfecho, obviamente, ¿cómo voy a estar satisfecho con lo que hicimos si no le pudimos resolver los problemas de todos los días a la gente? La pobreza, la inflación, el Estado deficitario. Por supuesto en otras cosas avanzamos.”

 

Al finalizar reveló si le gustaría volver a la política con algún cargo y cerró: “En este momento estoy disfrutando de las cosas que dejé de lado en los últimos 10 años me animaría a decir. No añoro el poder... Por mis venas corre la política, tengo todavía muchos objetivos en mente por cumplir en mi país y para mi país, pero no necesariamente eso está vinculado con tener un cargo político o público en el corto plazo.”