China, farmaceutica Sinopharm, vacunaSinopharm.

La farmacéutica estatal china Sinopharm reveló este miércoles 30 de diciembre que una de sus candidatas a vacuna contra la COVID-19 tiene una efectividad del 79,34 por ciento y que ha solicitado autorización a las autoridades del país asiático para comercializarla.

 

Es la primera vacuna de las varias chinas que concluyeron la fase 3 de ensayos que anuncia oficialmente su efectividad en el gigante asiático, aunque las autoridades de Emiratos Árabes Unidos (EAU), uno de los países que participaron en las pruebas, habían indicado a principios de mes que contaba con una eficacia del 86 por ciento.

 

Al registrarla, ese país se convirtió en el primero en dar el visto bueno a una vacuna china, incluso antes que la propia China, que todavía no ha autorizado oficialmente la comercialización de ninguno de los sueros desarrollados en el país, aunque los medios estatales afirmaron que lo haría antes de que finalizase 2020.

 

Noticias relacionadas

El Instituto de Productos Biológicos de Pekín, subsidiaria de Sinopharm con la que desarrolla esta vacuna, afirmó hoy que los resultados de la fase 3 de pruebas muestran que sus niveles de seguridad son "buenos", y que todas los participantes desarrollaron altos niveles de anticuerpos tras recibir las dos dosis, aunque no hace mención a posibles efectos secundarios.

 

Las autoridades sanitarias chinas han reiterado en los últimos meses que no se han detectado efectos adversos graves durante los ensayos con las diferentes candidatas a vacuna desarrolladas en el país.

 

El comunicado afirma, en línea con las pruebas ya realizadas en EAU, que la tasa de seroconversión de anticuerpos neutralizantes es del 99,5 por ciento.

 

Los datos provisionales extraídos de los ensayos, afirma el Instituto de Productos Biológicos de Pekín, están en línea con los estándares técnicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

Esta posible vacuna contra la COVID-19 es una de las dos que desarrolla Sinopharm junto a la producida con el Instituto de Productos Biológicos de Wuhan, ciudad central china en la que se detectó el primer brote a nivel mundial de la pandemia.

 

Según explican los expertos, esos dos sueros, así como otros desarrollados por otras compañías del gigante asiático, han sido empleados en China desde julio en casos excepcionales, centrados en la protección de personal sanitario, de empleados de programas de prevención de la COVID-19, trabajadores portuarios y transportistas o personas que han de trasladarse a países donde el riesgo de contagio es todavía alto.