ESCOBAR

Brutal femicidio: su novio le propició una golpiza, perdió el embarazo y murió a los dos días

Antonella Osorio tenía 27 años y cinco hijos. Su familia acusa a la pareja quien fue detenido y liberado.
Viernes 2 de agosto de 2019

Femicidio en Escobar, Antonella Osorio, víctimaANTONELLA OSORIO TENÍA 27 AÑOS

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Una joven de 27 años murió dos días después de haber perdido su embarazo, lo cual le produjo una infección generalizada. La familia denunció que su pareja le había propinado una golpiza y que a eso se debió esta doble tragedia. El acusado está libre.

 

La víctima de Antonella Osorio ingresó al hospital provincial de Escobar con fuertes dolores en la zona estomacal y se hizo atender en la guardia de ginecología, ya que llevaba un embarazo de 17 semanas de gestación.

 

Los médicos que la recibieron notaron que había perdido el embarazo y que el feto llevaba “por lo menos varias horas sin vida en el vientre”, indicaron fuentes del establecimiento.

 

Obstetras no pudieron determinar clínicamente si se trataba de un aborto inducido o de una muerte causada por otras circunstancias. El avanzado cuadro de necrosis del feto le produjo a la mujer una infección generalizada. Dos días después, falleció.


Según detalló el hermano, la joven fue atacada brutalmente por su novio el Día del Amigo en su vivienda de la calle Conde Alberto al 1000, en la localidad bonaerense de Matheu. Vecinos advirtieron la situación, alertaron al 911 y efectivos de la policía trasladaron al acusado a la Comisaría N°1 de Escobar. Sin embargo, el sospechoso fue liberado el mismo día.


El acusado permanece en libertad y los familiares de la víctima reclaman justicia. A través de las redes sociales, manifestaron: "Ya la va a pagar este asesino, va a ir preso por matar a mi hermana. La va a pagar en la cárcel".

 

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MURIÓ A LOS 83 AÑOS

Masacre de La Plata: los aberrantes detalles de los femicidios de Ricardo Barreda

El escenario fue una casona de la calle 48 entre 11 y 12 de La Plata, donde Barreda convivía con su esposa Gladys Margarita Mc Donald (57), su suegra Elena Arreche (86) y sus hijas Celina (26) y Adriana (24).
Martes 26 de mayo de 2020

Masacre de La Plata, crimen de Ricardo BarredaRicardo Barreda.

El odontólogo Ricardo Barreda, quien murió a los 83 años, conmocionó a la opinión pública en 1992 cuando mató a sus dos hijas, su esposa y su suegra en una casa de La Plata, señaló alguna vez que se arrepintió de lo que había hecho, pero aclaró que "volvería a actuar de la misma manera", porque, siempre dijo: "eran ellas o yo".

 

"Estoy arrepentido. Pero en el momento que fue, y en las circunstancias como fueron y como se fueron dando escalonadamente, creo que actuaría de la misma manera. Sentí liberación", aseguró Barreda en una entrevista televisiva en 1995 sobre lo que había sentido tras el cuádruple crimen, antes de que la Justicia condene a pisión perpetua.

 

El 15 de noviembre de 1992 en su casa de La Plata a sus hijas, Adriana, de 24 años y abogada, Cecilia, de 26 y odontóloga, a su esposa, Gladys McDonald, de 57, y a su suegra, Elena Arreche, de 86, en la casa que compartían en la ciudad de La Plata.

 

"Fue una cosa que se me fue haciendo carne. Porque estaba la cosa dada que era, o ellas o yo. Solo viviendo ahí se podía entender", había dicho Barreda sobre lo que, para él, era estar conviviendo con sus hijas, su esposa y su suegra.

Masacre de La Plata, crimen de Ricardo Barreda 

Incluso, en varias ocasiones dijo que las mujeres lo trataban de "conchita" (sic) cada vez que le hablaban y que tenía que hacer tareas en la casa.

 

"Lo ignoraba, directamente", comentó Barreda sobre lo que hacía cada vez que lo llamaban así, y en también aseguró sentir "toda la presencia satánica a mi alrededor".

 

Barreda afirmó que "siempre creí en Dios" e incluso en otra entrevista había dicho que era "una cosa que parece irreal, todo lo que estoy viviendo. Es una cosa que es como que uno está inmerso en algo que nunca pensó que le podía llegar a pasar".

 

Tras concretar el cuádruple femicidio, Barreda contó que arrojó todos los cartuchos de la escopeta con la que mató a sus familiares en una boca de tormenta.

 

Luego, según quedó acreditado en el marco de la causa, el odontólogo se deshizo de la escopeta tirándola en un canal en las afueras de la ciudad de La Plata.

Masacre de La Plata, crimen de Ricardo Barreda 

Barreda se sentó en un banco y miró a los elefantes como si contemplara una obra de arte. Luego se quedó fascinado con la jirafa. Cuando salió del zoológico de La Plata, dejó flores en las tumbas de sus padres y se encontró con su amante en una pizzería.

 

Comieron, bebieron y tuvieron sexo en un hotel alojamiento. Cuando volvió a su casa, Ricardo Barreda se encontró con los cadáveres de su esposa, su suegra y sus dos hijas. Mucho antes del zoológico, el cementerio, la pizzería y el hotel, el odontólogo había matado a escopetazos a toda su familia. Pero esa noche pareció olvidarlo. Llamó a la policía con el mismo tono con el que hubiera llamado para pedir un turno con el médico.

 

En 1995 Barreda fue condenado a reclusión perpetua por triple homicidio calificado y un homicidio simple y en mayo de 2008 abandonó la Unidad Penal 9 de La Plata, beneficiado con un arresto domiciliario.

 

En diciembre de ese mismo año, y luego de varias idas y vueltas judiciales, Barreda recibió la libertad condicional, mientras que en mayo de 2016 se declaró "extinguida la pena impuesta" y se hicieron "cesar las accesorias legales impuestas".

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EL CRIMEN OCURRIÓ EN 2018

Femicidio en San Fernando: "Ay no, por favor soltame", la frase que repetía el loro de víctima que estuvo en la escena

En la escena del crimen de Elizabeth Alejandra Toledo encontraron a la mascota. La suplica que decía una y otra vez fue incorporada al caso.
Lunes 25 de mayo de 2020

Femicidio en San FernandoLugar del hecho.

Elizabeth Toledo, la víctima del femicidio cometido a fines de 2018 en San Fernando y por el que dos hombres serán juzgados, tenía como mascota un loro que fue hallado en la escena del crimen diciendo la frase "ay no, por favor soltame", un ruego que pudo haber hecho la mujer mientras era asesinada, según creen los investigadores.



El dato fue incorporado por la fiscal de San Fernando Bibiana Santella a la requisitoria de elevación a juicio, a partir del testimonio de un policía que aquel 30 de diciembre de 2018 por la mañana custodiaba y preservaba el lugar del hecho antes de la llegada de la Policía Científica.



El efectivo de la comisaría de Virreyes Oeste declaró en el expediente que mientras estaba de consigna a la espera de la llegada de la fiscal y los peritos, escuchó "gritos provenientes del interior de la vivienda, los cuales le llamaron poderosamente las atención", ya que le habían dicho que dentro de la casa sólo estaba el cadáver de Toledo.



El policía contó que tomando los recaudos necesarios para no pisar ni tocar nada, se asomó al interior de la habitación donde yacía el cuerpo y volvió a escuchar gritos detrás de la puerta principal y cuando observó detenidamente advirtió la presencia de un "loro de color verde y tamaño estándar" dentro de una jaula blanca.



Cuando se retiraba, volvió a escuchar gritar al loro la frase: "¡Ay por favor soltame, ay no!".


El loro también es mencionado en la causa por una almacenera y vecina de la víctima, que afirmó que no sólo le compraban a ella las semillas para el ave, sino que una vez lo escuchó repetir la frase "¿por qué me pegaste?" y justo coincidió con el momento en el que una de las parejas de la víctima fue echada de la casa porque le había pegado a Toledo.

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