Marcha de organizaciones sociales, AGENCIA NAMarcha de organizaciones sociales en el centro porteño, AGENCIA NA

Alberto Fernández ya piensa la política social de su gobierno, si el 27 de octubre repite el triunfo de las PASO y se convierte en el próximo presidente.

 

El esquema que imagina el candidato del Frente de Todos tiene dos ejes centrales: el paulatino reemplazo de los planes sociales por trabajo formal, a través de un nuevo "plan empalme" y un rol protagónico de las organizaciones sociales, no solo respecto de ese programa, sino de toda la política social que tiene en mente.

 

"Los movimientos sociales no son parte del problema, son parte de la solución", repiten casi cual mantra los dirigentes que discuten con Fernández la situación social y cómo abordarla.

 

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Junto con ONG, iglesias católicas y evangélicas, escuelas y clubes, las organizaciones sociales se pusieron al frente de cooperativas y comedores y se convirtieron en un canal para encauzar demandas. En 2016, por ejemplo, organizaron el reclamo por la declaración de la emergencia social que instauró el salario social complementario (la mitad del salario mínimo, hoy $7500), que cobran poco más de 300.000 personas.

 

"Los movimientos son muy responsables de que la situación no se haya desmadrado. Armaron una red de contención que superó ampliamente al Estado y son los que ponen el cuerpo todos los días en los barrios. Vamos a trabajar con ellos. Son indispensables", sintetizó uno de los hombres de consulta de Fernández en materia social.

 

Los movimientos sociales a los que aluden en el Frente de Todos son los que integran el triunvirato de San Cayetano: la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa (CCC).

 

Eso no quiere decir que las organizaciones "duras" vayan a quedar afuera. "Más allá de su posicionamiento político, ellos también laburan fuerte en los barrios y también los necesitamos", aseguran en el búnker de la calle México. No desconocen que esas otras organizaciones, el Polo Obrero, el Bloque Piquetero Nacional y el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), entre otras, podrían ser un factor de conflicto en el futuro, pero creen que excluirlas del esquema sería un error.

 

También los intendentes, sobre todo los del conurbano bonaerense, forman parte de la red de contención, de esa primera línea de defensa frente a la crisis que Fernández reconoce y quiere incluir en sus planes. La lógica se aplica además a los gobiernos provinciales.