Alberto FernándezAlberto Fernández

Alberto Fernández, además de solicitarle a la CGT que acepte aumentos salariales fijos a cuenta de futuras paritaria, les pidió que no reclamen la denominada cláusula gatillo, un mecanismo que fija la actualización automática de los salarios de acuerdo con la inflación.

 

Los principales popes sindicales aceptaron la propuesta. En primer lugar porque están comprometidos con la gestión del actual mandatario. Y segundo, porque la mayoría de los gremios privados, y sobre todo los grandes, en 2019 no incluyeron cláusulas gatillo en las paritarias.

 

En cambio, la inmensa mayoría sí firmaron “cláusulas de revisión”. Algunas ya se activaron, como en los casos de aceiteros y UTEDyC. Otros todavía no y están en plena negociación, como Comercio, Alimentación o Metalúrgicos.

 

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Uno de los más importantes líderes sindicales, no dudó en asegurar que el pedido público del mandatario “es un tiro por elevación para los docentes, sobre todo para (Roberto) Baradel, que ya se reunió con el jefe de Gabinete y no le fue muy bien. A él también ya le aclararon que en el sector público no se cerrarán las negociaciones salariales con la cláusula gatillo, y que las paritarias docentes las cerrará cada provincia”.

 

Se convocará a la paritaria docente nacional, como lo solicitan los maestros, y como se comprometieron Alberto Fernández y su ministro de Educación, Nicolás Trotta. Pero no se fijará allí ningún tipo de incremento salarial.

 

Donde sí se incluyeron las cláusulas gatillo el año pasado fue en el sector público. A nivel nacional, los docentes universitarios. A nivel provincial, en varias jurisdicciones y sectores. Por ejemplo, docentes en las provincias de Buenos Aires, San Juan, Tucumán y Santa Fe, como también en los estatales de La Pampa, donde a principios de este año se pagó un bono de $12.500 y habrá una cláusula gatillo que estará entre el 13 y 15% para el sueldo del mismo mes.