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Robert Shiller, nobel de Economía, sobre coronavirus: "No existe una pandemia, sino dos"

El estadounidense habló acerca de la pandemia, cómo influye en los mercados financieros y de qué manera puede transformar el mundo en que vivimos. Repasá sus palabras en la nota.
Lunes 25 de mayo de 2020

Robert Shiller, premio Nobel de EconomíaRobert Shiller, nobel de Economía

El Premio Nobel de Economía en 2013, al estadounidense Robert J. Shiller, habló acerca de la pandemia de coronavirus, cómo influye en los mercados financieros y de qué manera puede transformar el mundo en que vivimos.

 

“Encontramos que la gente estaba muy preocupada por una caída bursátil basándose en eventos históricos que son muy raros. La gente tiene una inclinación natural a exagerar el riesgo. Y descubrimos que después de eventos negativos, como un terremoto, se acelera la tendencia al miedo de un colapso financiero. El evento de la pandemia es un perfecto ejemplo de heurística de la afectividad. Para la mayoría es un evento relacionado con quedarse en casa por el miedo a una enfermedad que ha matado a mucha gente”, inició.

 

“La pandemia es más poderosa que un terremoto en el sentido de generar preocupación y ansiedad en la gente. Y esa ansiedad puede durar por mucho tiempo. Al final depende de si estás dispuesto a gastar dinero. ¿Estás dispuesto a gastar dinero en unas vacaciones en un hermoso lugar o a tomar un crucero? Bueno, te diría que no se siente bien hacer algo así ahora”, amplió.

 

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“El tema de la pandemia está en todas partes, así como las narrativas sobre las respuestas a la pandemia, como por ejemplo, si los gobiernos están haciendo o no están haciendo un buen trabajo. ¿Qué efectos tiene esta narrativa? Tiene malos y buenos efectos. Uno es que nos hace tener miedo, porque vemos el miedo que tienen otras personas cuando hablan sobre el tema. Eso ayuda a exagerar nuestros miedos”, aseguró.

 

“La intensidad de la reacción frente a la crisis de covid-19 es en parte lógica. Muchos países han implementado políticas para quedarse en casa o cuarentenas. Eso es una causa real que afecta a la economía. Pero al mismo tiempo, hay un aspecto psicológico que genera miedo y ansiedad. Se crea un estado de ánimo ansioso y esa ansiedad es una epidemia en sí misma, no es una respuesta racional a las noticias, por eso digo que hay dos pandemias. Tenemos epidemias de influenza cada año, no matan a tantas personas como la covid-19, y la gente, me parece, las ignora. El aumento del miedo desde una influenza a un coronavirus, probablemente está impulsado por esta narrativa, ya que todos están hablando de esto intensamente”, cerró.

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PANDEMIA DE CORONAVIRUS

El presidente de Brasil Jair Bolsonaro fue confirmado de coronavirus

El presidente brasileño tuvo fiebre, se sometió a pruebas de imágenes pulmonares y midió la saturación de oxígeno.
Martes 7 de julio de 2020

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, REUTERSJair Bolsonaro confirmado con coronavirus, REUTERS.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, informó este martes que dio positivo por COVID-19 y comenzó a ser tratado con cloroquina“Simplemente resultó positivo”, dijo a periodistas el propio mandatario, uno de los más escépticos del mundo sobre la gravedad del coronavirus.

 

Bolsonaro dijo: “Comenzó el domingo con una breve indisposición”, quien aseguró que se siente “perfectamente bien”. Durante los últimos meses, Bolsonaro, de 65 años, ha desafiado casi a diario al virus, al que llegó a calificar de “gripecita”, circulando por las calles en plena cuarentena, al asistir a actos públicos sin la máscara preceptiva, abrazando y besando a partidarios sin cuidado alguno y con un desdeño constante frente a la enfermedad.

 

También ha dicho repetidamente que no hay forma de evitar que el 70% de la población caiga enferma con COVID-19, y que las medidas de las autoridades locales para cerrar la actividad económica en última instancia causarían más dificultades que permitir que el virus siga su curso.

 

El mes pasado, las ciudades y los estados comenzaron a levantar las restricciones que se habían impuesto para controlar la propagación del virus, ya que sus curvas estadísticas de muertes comenzaron a disminuir junto con la tasa de ocupación de las unidades de cuidados intensivos. Brasil, la sexta nación más poblada del mundo, con más de 210 millones de personas, es uno de los epicentros mundiales de la pandemia.

 

El lunes, Bolsonaro dijo a sus partidarios en Brasilia que se sometió a una radiografía de sus pulmones que mostró que estaban limpios, y que le realizarían una prueba de COVID-19. El martes, le dijo a CNN Brasil que su fiebre había disminuido. Durante el fin de semana, el líder brasileño celebró el Día de la Independencia de los Estados Unidos con el embajador de la nación en Brasil, luego compartió fotos en las redes sociales que lo mostraban con su brazo alrededor del embajador junto con varios ministros y ayudantes. Ninguno llevaba máscaras, a pesar de estar cerca.

- Comemoração do 04/julho. - Independência dos Estados Unidos. - Residência do Embaixador. - Lorenzo Harris, Adido de...

Publicado por Jair Messias Bolsonaro en Sábado, 4 de julio de 2020

La embajada de Estados Unidos dijo en Twitter el lunes que el embajador Todd Chapman no muestra ningún síntoma de COVID-19, pero que sería examinado.

 

Bolsonaro dio negativo tres veces en marzo después de reunirse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Florida. Varios miembros de su delegación en los EEUU más tarde fueron informados de estar infectados con el virus.

 

Hasta el momento, más de 65,000 brasileños han muerto por COVID-19 y más de 1,500,000 han sido infectados. Ambos números son los segundos totales más altos del mundo, y se consideran menos que la falta de pruebas generalizadas.

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Coronavirus: Italia en contra de las noches de desenfreno, los visitantes extranjeros contagiados y los rebrotes

La apertura de fronteras derivó en importación de casos. El fin de semana se hicieron 4.000 controles en Roma para apaciguar a jóvenes desbordados.
Martes 7 de julio de 2020

Italia tras el coronavirus, desenfreno de los jóvenesSin barbijo ni distancia en Roma.Italia lanza una ofensiva contra nuevos casos.

Al aumento de las contagios causados por gente que entra en Italia desde países con altos índices de contagio y la necesidad de terminar con las “movidas molestas” en las ciudades, causadas por jóvenes bulliciosos y agresivos que violan las medidas de seguridad, se agrega al fenómeno de focos infecciosos del coronavirus en toda Italia que deben ser atacados de inmediato para impedir que la pandemia se vuelva a difundir como una mancha de aceite.

 

El gobierno, las regiones y los municipios se lanzaron desde este lunes a la ofensiva mientras los científicos siguen polemizando entre ellos acerca de la identidad agresiva o menos del virus tras el ciclo iniciado el 21 de febrero, cuando estalló la pestilencia que ha costado 35 mil muertos a Italia y una crisis económico social “devastadora”, como explicó el ministro Roberto Gualtieri.

 

Recién el domingo, tras cinco días de aumento del número de contagiados, se registró una leve baja a 192 infectados por Covid-19. Los muertos diarios fueron solo 21, tras haber levantado por encima de 30. Pocos pero solo si se piensa que el pico fue alcanzado el 31 de marzo, una jornada con más de 820 muertos en 24 horas. Las proyecciones hacían esperar en un aplastamiento total de la curva epidémica antes de fines de este mes. Ahora crecen las dudas y los episodios de contagio.

 

Una parte de los científicos sostiene que el panorama ha cambiado totalmente, que el virus ya tiene una carga mucho más débil. La prueba es que las unidades de terapia intensiva tienen pocos pacientes y que los hospitales se vacían de enfermos del Covid-19. “El corona no es más letal y probablemente hay virus diversos, pero si lo decimos se enojan porque todavía no ha sido demostrado”, interviene el microbiólogo de Treviso Roberto Rigli.

 

Del otro lado están los rigurosos, encabezados por el profesor Andrea Crisanti, que pide medidas enérgicas y repudia a los que sostienen que el virus es hoy “otra cosa”. Lo que dice Crisanti tiene peso pues fue quien que consiguió salvar muchas vidas en la región del Veneto con su estrategia de hacer hisopados y otros controles masivos a la población, detectando sobre todo a cientos de asintomáticos que no mostraban síntomas ni sabían que estaban enfermos, contagiando a miles de vénetos.

 

“No vivimos en una burbuja”, afirma Crisanti. “Los brotes continuarán y aumentaran mucho en otoño (boreal), en octubre y noviembre. Ante la difusión inesperada de contagios, Crisanti sostiene que “si una personas es positiva de coronavirus tiene que ser puesta en condiciones de no trasmitir la enfermedad”. Y si no lo hace espontáneamente “pienso que debe ser sometido al tratamiento obligatorio”, como propuso hace tres días el gobernador del Veneto Luca Zaia.

 

Uno de los nuevos problemas que obliga a no perder más tiempo y apretar las clavijas son las “movidas molestas”, como han sido bautizadas, con un toque metafórico a la anterior definición de “movidas salvajes”. Miles de jóvenes se lanzan sobre todo los fines de semana a todo tipo de descontroles empujados por el “estamos hartos de tantas cuarentenas”, con el estímulo de mucho alcohol y dosis de drogas.

 

El “weekend sin frenos”, como lo llaman sus protagonistas, tuvo su pico este sábado y domingo en Roma. Un ejército de carabineros, unidades militares, policias y agentes municipales, realizaron cuatro mil controles y operaciones contra las “plazas calientes”, mientras los vecinos se organizan en asociaciones antimovidas reclamando tranquilidad y silencio en la madrugada.

 

Detenciones, multas, presencia continua de las fuerzas del orden, sirven para desinflar los escándalos, que el domingo culminaron con riñas a trompadas en la plaza Venecia entre grupos que proclamaron divertirse con los intercambios violentos. La base de la movida es la transgresión, el amontonamiento contra las ordenanzas de respetar las distancias y nada de barbijos, aunque son obligatorios. La prensa ha comenzado a destacar que las mascarillas que obsesionaban a todos, ahora son abandonadas por una parte, sobre todo de jóvenes. “El Papa no la usa”, argumentan riendo.

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