Volcán Fagradalsfjall cerca de la capital islandesa, REUTERSLa erupción volcánica se extiende aún más en Islandia. REUTERS.

Es una de las atracciones visuales más increíbles. Una erupción volcánica está causando un auténtico auge turístico en la península de Reykajanes, ubicada al suroeste de Islandia.

 

En un país en el que algo más del 8% del turismo depende directamente de los visitantes extranjeros y que la pandemia ha dejado bajo mínimos, la lava está causando auténtico furor entre los nacionales y los pocos extranjeros vacunados que están pudiendo llegar a la isla.

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Miles de personas llegaron a la región en los últimos días a la zona, unos 30 kilómetros al suroeste de la capital y principal puerta de entrada a Islandia (Reikiavik) para asistir al espectáculo de toneladas de lava de color naranja manando de la tierra.

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"Es una erupción turística perfecta", apunta Thorvaldur Thordarson, profesor de Vulcanología de la Universidad de Islandia en declaraciones a la cadena británica de televisión Sky News, que recomienda a los visitantes “no acercarse demasiado”.

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Según sus cálculos, desde la erupción inicial, hace casi dos semanas, la lava sale de la tierra a un ritmo de 10 metros cúbicos por segundo. Un flujo continuo suficiente como para que el magma no se solidifique.

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El turismo es uno de los principales sectores de la economía islandesa: en 2019, el ejercicio inmediatamente anterior a la pandemia, representó el 8,1% de la actividad productiva. Casi dos millones de personas visitaron ese año la isla, de solo 365.000 habitantes.

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En las cuatro semanas anteriores a la erupción, el pasado día 19 de marzo, más de 40.000 terremotos de diversa consideración sacudieron la península de Reykajanes, entre 30 y 40 veces más que cualquier otro año. La entrada en actividad del volcán no ha causado daños personales ni materiales.