Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador, NAFoto NA.

Los desacuerdos políticos entre el Presidente de la Nación, Alberto Fernández y la Vicepresidente, Cristina Fernández de Kirchner, tienen efectos colaterales en la agenda internacional del primer mandatario.

 

La CELAC deberá esperar en las consideraciones de Alberto Fernández aunque la CELAC no lo aguardará ni aplazará su cumbre para elegir a su titular, cargo con el que sueña el Presidente argentino.

 

Por otra parte, luego de los resultados electorales del pasado domingo 12 de septiembre, el Presidente también desistió de participar de la Cumbre de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que se realiza todos los años, puntualmente, durante septiembre.  

 

La cancelación de su viaje a Nueva York no implicará que desista de participar de la Cumbre, sólo que no lo hará de manera presencial y se presentará, ante el pleno de las Naciones Unidas, de manera virtual.

 

Las renuncias de los funcionarios del sector kirchnerista del gobierno nacional y la derivación de la crisis política que se ha profundizado, con la publicación de una carta firmada por la Vicepresidenta, no encuentra piso y la desconfianza entre los sectores del partido gobernante se agudiza con el correr de las horas.

 

En ese marco, los hombres de confianza del Presidente no quieren dejar a cargo del Poder Ejecutivo a Cristina Fernández por más que haya asegurado en su carta que “…hasta he sufrido un vicepresidente, (por Julio Cobos), declaradamente opositor a nuestro gobierno. Duerman tranquilos los argentinos y las argentinas… eso nunca va a suceder conmigo”.

 

Cumbre de CELAC

Ahora bien, la crisis entre los socios del Frente de Todos no pudo haber explotado en peor momento porque la cumbre de presidentes de la CELAC era uno de los objetivos de política exterior más esperados por el Presidente argentino teniendo en cuenta su asociación con el titular del Ejecutivo mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y con la dirección diplomática del país azteca a cargo del canciller de ese país, Marcelo Ebrard.

 

El político mexicano busca ceder el mando de la CELAC a la Argentina a cambio del apoyo del gobierno nacional para remover a Luis Almagro de la OEA.

 

Las coincidencias de los mexicanos con la diplomacia del gobierno de los Fernández se extiende hacia la desconfianza que comparten acerca del funcionamiento de la Organización de Estados Americanos (OEA) a la que consideran sujetas a las decisiones de Washington.

 

El ingreso a la presidencia pro témpore de la CELAC de la Argentina posibilitará que se active un organismo que hasta el momento lucía casi irrelevante en particular desde la partida de Brasil.

 

Para darle relevancia se imitará el estilo de la Unión Europea (UE) según ha expresado recientemente AMLO al dejar inaugurada la conferencia de cancilleres de la CELAC ,el pasado 24 de julio, “la propuesta es, ni más ni menos, construir algo semejante a la UE, pero apegado a nuestra historia, a nuestra realidad y a nuestras identidades: en ese espíritu, no debe descartarse la sustitución de la OEA por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie, sino mediador a petición y aceptación de las partes en conflicto, en asuntos de derechos humanos y de democracia", dijo el jefe de Estado mexicano en un discurso pronunciado en el patio central del histórico castillo de Chapultepec.

 

La CELAC no es un organismo multilateral prestigioso pero está integrada por 33 países soberanos de América Latina y el Caribe. Fundada en 2010, cayó en la irrelevancia cuando el Brasil de Jair Bolsonaro dio un portazo y retiró a su país del organismo.

 

El ex canciller brasileño Ernesto Araújo explicó en redes, “la CELAC no venía teniendo resultados en la defensa de la democracia en la región; al contrario, daba su  escenario para regímenes no democráticos como Venezuela, Cuba, Nicaragua”enumeró el entonces jefe de Itamaraty.

 

Sin embargo, la votación no estaba asegurada con la presencia de Alberto Fernández en suelo mexicano. El Canciller, Felipe Solá deberá defender los acuerdos que le permitan acceder a la Argentina la presidencia pro tempore del organismo.

 

El escollo tiene nombre y apellido, Daniel Ortega, dictador de Nicaragua, quien no está de acuerdo con la postulación del gobierno argentino por apoyar a los organismos que investigan las violaciones a los derechos humanos en el país Centroamericano.

 

Daniel Ortega no liberará ningún preso político a pesar de las presiones de Fernández y de AMLO en ese sentido. Felipe Sola confía en obtener el voto positivo de los gobiernos autoritarios de Cuba y Venezuela, lo que le permitiría acceder al sillón de mando de la CELAC.

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