Joven baleada en Villa Zavaleta por la músicaJoven baleada en Villa Zavaleta por la música.

Un hombre es buscado de manera intensa luego de balear una casa en la Villa Zavaleta y dejar parapléjica a una adolescente de 16 años que lucha por su vida porque le molestaba la música cuando festejaban un cumpleaños.

 

Fuentes policiales informaron que el prófugo fue identificado como Edson Ortíz, alias "El Boli", quien es vecino de esa zona del barrio porteño de Barracas. La familia Lozano pide celeridad a la Justicia y que ordene una captura nacional e internacional para este sujeto.

 

La adolescente jugaba futsal en el club Libertadores de San Cristóbal, pero con esta herida de bala en la médula no volverá mas a caminar. Sandra Lozano se encontraba junto a su hermana Sara, de 21 años, en un cumpleaños cuando de pronto este sujeto arribó a la vivienda y dijo que si no bajaban la música iban "a amanecer todos muertos", según relataron testigos.

 

Las chicas acudieron pasada la medianoche al cumpleaños del tío de una amiga llamada Jocelyn. "Estábamos pasándola bien, escuchando cumbia, comiendo algo y la puerta de la casa de los tíos de mi amiga estaba abierta para que corra aire. De repente vemos a un hombre a los gritos exigiendo de mala manera que bajemos la música: ´Si no la bajan amanecen todos muertos´", relató Sara. Los invitados no le dieron importancia y el sujeto hizo real su amenaza.

 

"Yo estaba sentada conversando, no sé por qué miro hacia la puerta y vuelvo a ver a ese mismo tipo que desde la reja estira su brazo, veo un arma y empieza a disparar. Sentí entre ocho y diez balas", contó la joven. "Recuerdo que mi hermanita estaba bailando cerquita mío, me doy la vuelta y la veo a Sandrita boca arriba, con sangre en el pecho", contó la mayor de las hermanas.
Sara intentó darle primeros auxilios, ya que estudia enfermería y medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA), y llamó a la Policía. "Por suerte la Policía vino rápido pero la ambulancia demoraba. Entonces decidí llevarme a Sandrita al hospital, contra lo que me decía la policía, que me insistía con que esperara a que llegara la ambulancia", agregó.

 

Ella junto a un amigo llamado Edylson la llevaron al hospital Penna que está a diez minutos desde donde se dieron los hechos. "Mi amigo manejó con la mano ensangrentada y nos dijeron que el Hospital Penna estaba a unos diez minutos. Yo estaba atrás con Sandrita hablándole, moviéndole la cabeza para que no se durmiera, fueron minutos insoportables, interminables, que nunca en mi vida pensé que los viviría. No puedo creer que una persona reaccione de esa manera", contó.

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