Harry y MeghanHarry y Meghan renunciaron a sus privilegios en la realeza.

Esta semana se conoció que el príncipe Harry y Meghan Markle decidieron abandonar sus deberes reales y retirarse de la vida pública. Agobiados o hartos del seguimiento y la evaluación constante de cada uno de sus movimientos renunciaron a sus funciones en familia real para conseguir una vida más tranquila.

 

La actriz norteamericana nunca logró la simpatía de la Reina Isabel, el romance con Harry fue aceptado regañadientes por la corona y para colmo de males, el periodismo la acosó tanto como a Lady Diana. Cansados de una vida con privilegios pero con muchas presiones, dieron un paso al costado.

 

Pero los duques de Sussex no son los primeros que con su amor pusieron en jaque a una casa real europea. Desde fines del siglo pasado, varios herederos decidieron que el amor valía mucho más que una corona. Estas son las historias más recordadas.

 

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Carolina de Mónaco y Philippe Junot

Carolina de Mónaco

La condesa se acerca a felicitar al príncipe reinante por la boda de su primogénita pero él la detiene con un “No me felicites, mejor dame el pésame”. Es que ese hombre, aunque era la cabeza del principado y estaba casado con una de las mujeres más hermosas de su época, como todo padre con algo de experiencia de vida sabía que esa unión no terminaría bien. Ese monarca era Rainero Grimaldi, príncipe de Mónaco, casado con la bellísima Grace Kelly y estaba en la boda de Carolina, su primera hija, con Philippe Junot.


Pese al glamour que rodeaba la boda -la novia lucía un vestido de Dior y entre los invitados se mezclaban millonarios, nobles y estrellas de Hollywood- la cara de los padres no podía disimular su disgusto. Carolina se había convertido en una joven y hermosa princesa cuyo reino eran las portadas de las revistas y nadie le disputaba ese trono. Su futuro marido, Philippe Junot no era de la nobleza pero ostentaba el título de “playboy”.

 

A Junot le gustaba la noche, el lujo, las mujeres y lucir camisas abiertas que dejaban ver sus cadenas de oro. Cuando Grace y Rainero conocieron a semejante candidato pusieron el grito en el cielo. Pero la joven siguió con su noviazgo y frente a la oposición de sus padres decidió jugar fuerte. Fue fotografiada en topless junto a su prometido en la cubierta de un yate y unos amigos. La imagen recorrió el mundo, ante semejante presión no hubo vuelta atrás y los padres cedieron.

 

Haakon de Noruega y Mette-Marit

Haakon de Noruega y Mette-Marit

Cuando Haakon, príncipe heredero de Noruega, les dijo a sus padres Harald y Sonja que estaba enamorado, ellos lo felicitaron y miraron enternecidos. Lo veían feliz y qué mejor para un padre que la felicidad de su hijo. Pero cuando le preguntaron por la mujer de la que se había enamorado, sus caras de alegría se transformaron en pavor.

 

Haakon estaba enamorado de Mette Marit, una hermosa plebeya a quien había conocido en un recital de rock. Hasta ahí, los reyes podían entender a su hijo. Pero luego les contó que además era madre soltera de un niño llamado Marius. No terminaban las malas noticias, el padre de la criatura era Morten Borg, un joven con el que había tenido una fugaz relación pero que ahora estaba preso y condenado por drogas y que no paraba de hacer declaraciones contra su ex pareja que replicaban todos los medios.

 

Los reyes además se enteraron que Mette había sido modelo, moza, había usado drogas y llevaba una vida muy bohemia. Tanto que no dudó en convivir con Haakon sin estar casados, a los pocos meses de conocerse y estando embarazada de su hijo. Semejante “combo” espantaba a los reyes y sin embargo, enamoraba al príncipe. Es que Haakon siempre aseguró que era una “mujer muy valiente” y que lo enamoró “su sinceridad y absoluta honestidad”. Los monarcas expresaron sus recelos e incluso se opusieron a la boda, pero el príncipe heredero les aseguró que renunciaría al trono si no le permitían casarse con su novia.

 

El año pasado la princesa anunció que padece fibrosis pulmonar por lo que no podrá acompañar a su esposo en algunas actividades protocolares. Hace poco aseguró: “No soy buena cumpliendo expectativas”. Los noruegos no piensan lo mismo. En todas las encuesta responden que como el príncipe Haakon, ellos también aman a Mette Marit, la mujer de pasado que no se ajustaba al protocolo y que con su amor logró una vida luminosa.

 

Felipe de España y Letizia

Felipe y Letizia

Letizia Ortiz Rocasolona había logrado el sueño de mucha mujeres periodistas: era una de las conductoras estrella de la TVE. Su vida amorosa no era tan plácida, acababa de divorciarse del profesor de literatura Alonso Guerrero, luego de 11 años en pareja. Así que pese a que varios amigos querían presentarle “candidatos” ella no aceptaba. Estaba abocada a su profesión y se sentía en paz con su soledad.

 

Por esos tiempos, Felipe el heredero al trono español, acaparaba los titulares de los principales medios por sus fugaces romances. Simpático, culto y objetivamente buen mozo, era un soltero muy codiciado. Se sabía que era un seductor nato. A los 17 años había tenido un romance con Victoria Carvajal y Hoyos, perteneciente a la alta sociedad madrileña e hija de los marqueses de Isasi. Pero cuando la adolescencia terminó, el noviazgo también.

 

Letizia Ortiz y Felipe de Borbón se casaron el 22 de mayo de 2004 por iglesia, pudieron hacerlo ya que el primer matrimonio de la periodista había sido solo por civil. 

Letizia Ortiz y Felipe de Borbón se casaron el 22 de mayo de 2004 por iglesia, pudieron hacerlo ya que el primer matrimonio de la periodista había sido solo por civil.
Unos años más tarde llegó Isabel Sartorius, hija de Vicente Sartorius, marqués de Mariño, y de la argentina Isabel Zorraquín. Felipe era tres años menor que ella, algo que en ese tiempo era un gran problema, pero se enamoró pasionalmente de esa licenciada en Ciencias Políticas recibida en Georgetown. Estuvieron juntos tres años hasta que finalmente rompieron. Se dijo que la reina Sofía habría boicoteado la relación, ya que desaprobaba que Isabel fuera hija de divorciados, y vivía alarmada por los problemas de drogas de su posible consuegra.

 

Carlos Felipe y Sofía Hellqvist

Carlos Felipe y Sofía Hellqvist

Cuando el príncipe Carlos Felipe, les anunció a sus padres y reyes de Suecia, Carlos Gustavo y Silvia, que rompía su noviazgo con Emma Pernald no les gustó nada la noticia. La ahora ex novia no solo había mantenido una relación formal de más de 10 años con su hijo del medio, además era una de las mejores amigas de Magdalena, la menor. Pero aunque contrariados aceptaron su decisión.

 

Meses después, un brillo especial en su mirada les indicó a que estaba otra vez enamorado. Le preguntaron su nombre. Sofía Hellqvist, respondió. Y luego la primera sorpresa. ¿La conoció en un evento protocolar? ¿En una misión diplomática? ¿En una reunión de herederos al trono? Nada de eso. Fue en un bar. Por un lado, se asombraron y por otro no tanto. Carlos Felipe que no era heredero ni futuro rey, siempre se había mostrado un tanto bohemio, le encantaban los deportes de riesgo y fue un estudiante mediocre que estudió por obligación.

 

Los reyes pensaban que el nuevo romance era algo “manejable”. Pero cuando preguntaron un poco más sobre la muchacha, el hijo les contó que: había sido moza en bares, concursante de realitis y modelo no de alta costura sino de ¡lencería! Pero faltaban algunos otros “datitos”: como aspirante a Miss Slitz posó semidesnuda y cubriéndose con una pitón y como participante del programa “Paradise hotel” se besó con Jenna Jameson, una famosa actriz porno.

 

Carlos Gustavo no era precisamente un hombre de pasado impoluto. Se sabe que le encantaban las fiestas con strippers y que era amigo de miembros de la mafia rusa, la serbia y dueños de clubes nudistas, además vivió un conocido affaire con la cantante Camilla Henemark.