Coronavirus, Estados Unidos, playas de La Florida, La PrensaCovid-19 en la Florida. Reuters.

Playa, sol, bares, música, jóvenes, fiestas y diversión: todos los ingredientes que ya son tradicionales atractivos de Florida pasaron a ser súbitamente en un cóctel temible y muy peligroso. Florida rompió este domingo el récord de casos diarios de coronavirus en Estados Unidos, al reportar 15.300 positivos, más que cualquier otro estado desde que comenzó la pandemia. Los casos en 24 horas superaron las cifras de Nueva York y las de cualquier país de Europa en su peor momento.

 

La difusión de los nuevos datos alarmantes se da justo un día después de la polémica reapertura de los parques de Walt Disney World en Orlando –resistida por parte de sus trabajadores-- y cuando el gobernador del estado, Ron DeSantis, alineado con el presidente Donald Trump, busca liberar las restricciones por la pandemia y se niega a exigir a los ciudadanos el uso obligatorio de barbijos.

 

Pese a las noticias tan preocupantes, en un domingo de sol, con una sensación térmica de 36 grados, la gente se ha volcado a las playas. Si bien no se ven las multitudes de personas que los fines de semanas solían copar la arena, todavía hay jóvenes que bajan al mar a juntarse y escuchar música en Miami Beach y a familias con niños en las playas más del norte. Casi no hay turistas extranjeros y los locales ahora son los que más se atreven a desafiar al virus.

 

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De acuerdo a datos del Departamento de Salud, 15.299 personas dieron positivo a la prueba de Covid19 este domingo, para llegar a un total de 269.811 casos y más de 4.200 muertes. El récord previo de positivos lo tenía California (11.694) hace cuatro días y Nueva York (11.571) el 15 de abril.

 

Si Florida –con 21 millones de habitantes-- fuera un país, ocuparía hoy el cuarto lugar en el mundo con el mayor número de casos diarios, por detrás del mismo Estados Unidos, Brasil e India, según un análisis de la agencia Reuters. Las cifras se dieron a conocer al final de una desalentadora semana que superó récords en el estado del Sol, con 514 fallecimientos. Este domingo se reportaron más de 45 muertes.

 

Si bien Florida se convirtió en uno de los epicentros mundiales de la pandemia, no es un caso aislado: las infecciones por el virus están aumentando en unos 40 estados de Estados Unidos en las últimas dos semanas. Las tasas de positivos y las hospitalizaciones crecen más allá de Florida, en Arizona, California, Texas y Carolina del Sur.

 

Cuando el virus avanzaba por el noreste del país, Florida estaba en mayo con una situación controlada y la curva parecía haberse aplanado. Por eso el gobernador DeSantis decidió reabrir gran parte de la economía del estado. Pero en pocas semanas el rebrote comenzó y se llegaron a picos inéditos.

 

Los expertos en salud manifestaron como causa al relajamiento de las medidas, pero sobre todo al poco cumplimiento de la distancia social: los bares explotaban de jóvenes sin barbijos que charlaban y bailaban pegados y las fiestas y reuniones sin controles se extendieron por todo el estado. Lejos de Miami, en los lugares más conservadores, del interior del país, la reapertura de las iglesias también funcionó como foco de contagio ya que muchos se resisten a usar máscaras durante las misas o encuentros.

 

Si bien la cantidad de testeos ha aumentado, como argumenta el gobernador, menos del 5% de las pruebas daban positivo hace un mes. Pero en la última semana, el promedio diario de positivos excedió el 19% y en algunos casos, como en Miami Dade, alcanzaron picos de 33% en un día.

 

Todo puede agravarse y complicarse mucho más: dado el aumento de casos y tasa de positivos, los médicos han pronosticado un aumento de muertes, al afirmar que la tasa de mortalidad usualmente suele crecer entre dos y cuatro semanas después a medida que se agrava la salud de algunos de los infectados y suben las chances de muerte.

 

Las contradicciones entre funcionarios complican las estrategias antivirus. El gobernador DeSantis no obliga al uso del barbijo, de la misma manera que el presidente Trump se resiste a utilizarlos, aunque el sábado se lo vio por primera vez con uno durante la visita a un hospital. La ministra de Salud, Betsy DeVos, se paseó este domingo por los programas de televisión instando a que las clases comiencen habitualmente en septiembre, como si nada pasara.

 

Así mimso, el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménezretrocedió con algunas medidas, obligó el uso del barbijo en lugares cerrados e impuso el toque de queda de 10 de la noche a 5 de la mañana. Además, los expertos en salud también están preocupados porque las personas se reúnan en grandes grupos y miran con alarma la organización de la Convención Nacional Republicana, que nominará a Trump como candidato, y que se llevará a cabo en agosto en Jacksonville, al norte de la Florida.

 

El presidente estadounidense Donald Trump y los gobernadores republicanos pretenden abrir el país a toda costa y tratar de “normalizar” sus distritos para revivir la economía y están urgidos ante los comicios presidenciales de noviembre. El jefe de la Casa Blanca busca su reelección y Florida es un estado clave en el mapa electoral. De hecho, Trump estuvo el viernes estuvo en Miami y se reunió con militares y líderes hispanos. A pesar de que aterrizaba en uno de los focos más peligrosos de la pandemia, nunca utilizó barbijo.