SUBA DE PRECIOS INCONTROLABLE

Inflación sin freno: la carne subió un 25% y tuvo el peor bimestre de consumo en 8 años

El aumento del precio de la carne vacuna aportaron 0,9 puntos porcentuales en una inflación que está estimada en 4% para el segundo mes del año. El consumo per cápita retrocedió a los 50,8 kilos.
Jueves 7 de marzo de 2019

Exportación - Carne a EEUU

Los precios de la carne vacuna subieron un 24,6% en promedio durante el primer bimestre del 2019 y, como consecuencia, el consumo quedó en 50,8 kilos por habitante año, un 9,9% por debajo de lo que se registró en el mismo lapso del año pasado.

 

Esta cantidad representa el menor volumen per cápita de consumo para todos los primeros bimestres desde 2011.

 

Los incrementos en los valores de los cortes vacunos, que en febrero treparon 14,7% en relación con enero último y escalaron al 68% interanual, pesarán fuerte en el IPC del segundo mes de 2019, que el Indec difundirá el próximo jueves 14 y para que las consultoras calcularon con un alza de 4%, para el que las carnes aportaron 0,9 puntos porcentuales.

 

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Desde el Instituto de la Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA), que realiza un relevamiento mensual de los valores al consumidor, remarcaron que en febrero las alzas más significativas de la carne vacuna se dieron en mayor parte en las carnicerías, 17,4% mensual y 74% interanual, mientras en supermercados las subas fueron moderadas: 6,8% contra enero y 49,3% contra febrero de 2018.

 

Para la Cámara de la Industria de la Carne (CICCRA), la fuerte recuperación que se registró en el valor de la hacienda en pie, que venía fuertemente retrasada hasta diciembre, derivó en significativos aumentos mensuales al mostrador de 8,6% en enero y 14,7% en febrero.

 

Mientras, el precio del pollo acumuló un alza de 10,4% en los primeros dos meses del año, mientras que el cerdo sumó 7% de alza en enero y febrero últimos.

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PANDEMIA DE CORONAVIRUS

Entrevista a Jorge Brito: “Necesitamos una moneda fuerte”

El dueño del Macro habló de la cuarentena por la pandemia del coronavirus y de cómo afectó al sector la pandemia. Los desafíos que se van a enfrentar tras la crisis.
Lunes 22 de junio de 2020

Jorge Birto, empresario, coronavirusJorge Brito, empresario.

Jorge Brito, presidente de Macro, habló sobre la crisis económica que golpea al país producto del coronavirus y del aislamiento que dispuso el Gobierno de Alberto Fernández en Argentina desde marzo.

 

Respecto a cómo la pandemia y la cuarentena afectó a su empresa, dijo en una entrevista a Fortuna: “El sector financiero fue muy afectado inicialmente porque las sucursales durante dos semanas estuvieron cerradas al público. Más allá de que se podía ir a sacar dinero de los cajeros automáticos, los clientes necesitaban otro tipo de asistencia. Hubiera sido bueno que nunca se hubiese cerrado el sistema financiero, porque para mí es un servicio esencial, y de hecho cuando se abrió fue lo que todos vivimos ese viernes 3… largas filas de gente frente a los cajeros automáticos. Con esto no quiero echar culpas a nadie. Somos todos responsables, pero la responsabilidad tiene que ver con que no se dejaron abiertos los bancos como sí, otros servicios esenciales que estuvieron habilitados. En particular, a Banco Macro no lo afectó de ninguna manera. Pudimos tener permanentemente los cajeros automáticos con efectivo. Pero siendo agentes financieros de 4 provincias tenemos mucha demanda y en los primeros días nos complicó la recarga de ATMs debido a la gran demanda de dinero en efectivo.”

 

Sobre cómo cree que su empresa y el sector podrá salir de la crisis, manifestó: “En toda crisis encontramos oportunidades, pero si partimos de la base de que los mejores infectólogos del mundo tienen diferentes opiniones de cómo vamos a terminar…. si habrá alguna vacuna rápidamente o si encontrarán algún antibiótico que pueda ir cortando esto aún no lo sabemos. Yo debiera ser un vidente para saber cómo vamos a salir. Claramente habrá cambios dentro de Banco Macro y dentro del sistema financiero porque siempre, luego de una crisis, uno encuentra oportunidades, pero cómo y cuándo no lo sé.”

 

Consultado sobre cuándo cree que podrá superar la crisis, expresó: “Esa es la pregunta del millón: ¿cuándo llegará la reactivación? Hasta que la economía y todos los comercios estén  funcionando no podremos dar, con algún grado de certeza, una respuesta creíble.”

 

Por último contó los desafíos que tiene: “Los desafíos del sector financiero siguen siendo los mismos que hace 30 años: mientras que en Argentina no tengamos moneda no vamos a poder ofrecer a nuestros clientes que compren una vivienda a 15 años, no podremos ofrecer créditos a mediano y largo plazo, y no podremos ofrecer préstamos para que las empresas se expandan.”

 

“Hay que entender que el sistema financiero es un mero intermediario entre la oferta y la demanda de crédito. Si un señor me invierte sus ahorros a 30 días y mi promedio de depósitos es a 65 días, yo no puedo prestar a 10 años porque tengo un problema de descalce de plazo y de costos de capital. Yo no sé cuánto me va a resisitir el capital dentro de 2 años si hoy tengo la plata tomada en 60 días”, dijo.

 

 “Entonces nuestro país tiene que hacer el esfuerzo que muchas veces se hizo y se abandonó: el de tener una moneda como tienen todos los países del mundo. Tener una moneda da crédito y esa es la única forma de crecer. No hace falta mirar los países europeos. Miremos los vecinos como Perú, Chile, Brasil: todos tienen moneda. Los únicos que no tenemos moneda somos nosotros”, cerró.

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PANDEMIA DE CORONAVIRUS

Cuarentena en Argentina: cómo es el duro proceso para cerrar un negocio

Gastos como indemnizaciones, penalidades de contrato de alquiler y honorarios de abogados y contadores.
Lunes 22 de junio de 2020

Negocios cerrados y en alquiler en la zona de Villa Crespo, cuarentena en ArgentinaNegocios cerrados y en alquiler en la zona de Villa Crespo.

La pandemia de coronavirus y la cuarentena decretada como única medida para impedir que se siga propagando el virus ha causado una enorme crisis económica no solo en el plano global, sino también en la economía argentina con cierre de negocios y pymes.

 

El cierre de cientos de negocios como consecuencia de no poder hacer frente al cierre mientras dura la cuarentena trae no solo el dolor de bajar la persiana, también la de gastos como indemnizaciones de los empleados y costo del flete para desarmar un local.

 

El Gobierno argentino prohibió los despidos por lo que un negocio que decide cerrar les debe pedir a los trabajadores que envíen un telegrama de renuncia e indemnizarlos correctamente. En el caso de que no se llegue a pagar la indemnización por completo, los empleados podrían iniciar juicios laborales o pedir la quiebra de su empleador. En este último punto, si ese empleador tiene bienes a su nombre (que no estén inscriptos como bienes de familia), entonces debería liquidarlos para hacer frente a sus deudas, tal como implica este procedimiento judicial.

 

Otra opción en el caso de decidir cerrar es la quiebra "autogestionada", es decir, iniciar los trámites ante un tribunal comercial, con todo el tiempo que eso puede llevar, que se calcula en más de un año. El costo, que incluye un concurso de acreedores, puede costar arriba de $300.000.

 

Por último, como otra opción, es que las empresas que tienen todas sus cuentas decidan una disolución y liquidación que consta de un trámite ante la Inspección General de Justicia (IGJ) o los registros comerciales de las provincias.

 

El proceso lleva por lo menos un año con 11 pasos para la liquidación y disolución de la inscripción social, que incluyen llenar formularios, presentación de balances finales certificados por contadores públicos y certificados expedidos por el Registro de la Propiedad Inmueble que acrediten que la sociedad no está inhibida para disponer o gravar sus bienes.

 

En otros países el cierre de este tipo de negocios es distinto. En Uruguay el proceso de un negocio tampoco es fácil. "En términos generales podemos aseverar que es largo y puede demorar hasta años", explica el tributarista uruguayo Fabián Birnbaum, socio del estudio FBM Advisory.

 

Son, al menos, cinco pasos los que hay que seguir. En el caso de las empresas con más estructura, se debe designar un liquidador y comunicarlo al Registro Nacional de Comercio. Luego, se aprueba un balance final y se cancelan pasivos y se asignan los activos remanentes. Se solicita la clausura frente a la administración fiscal, el Ministerio de Trabajo y el organismo de Seguridad Social.

 

Se solicitan certificados especial que acrediten que no hay adeudos. Luego, hay una solicitud de aprobación frente a la Auditoria Interna de la Nación. Finalmente, una inscripción ante el Registro Nacional de Comercio, explica Birnbaum.

 

En Estados Unidos, no se paga indemnización, pero sí hay un preaviso, generalmente de 60 días, según la Ley de Notificación de Ajustes y de Reentrenamiento del Trabajador (WARN, por sus siglas en inglés).  El proceso suma cinco pasos. El primero, presentar los documentos para la disolución en el registro de comercio del estado en el que esté registrada. Luego, cancelar registros, permisos, licencias y nombres de la empresa. También se pide cumplir con las leyes de empleo y de trabajo según la WARN.

 

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