FIFA, fútbol internacionalSede de la FIFA.

La creación de la Superliga Europea de Fútbol, integrada inicialmente por 15 clubes de los más poderosos actualmente en ese continente, provocó un fuerte revuelo y el rechazo de la UEFA y FIFA, que hablaron de "separatismo" y amenazan con no permitirle participar en ninguna de sus competencias a los jugadores que representen esas instituciones.

 

Con el Real Madrid como el primero que presidirá, a través de su titular Florentino Pérez, los clubes que se sumaron como fundadores son Milan, Inter y Juventus de Italia; Barcelona y Atlético de Madrid de España; Liverpool, Manchester City, Manchester United, Arsenal, Chelsea y Tottenham de Inglaterra.

 

Los equipos de Alemania y Francia, principalmente Bayern Múnich, Borussia Dortmund y París Saint Germain, se negaron a sumarse a la iniciativa.

 

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El proyecto de la Superliga europea surge como una oposición al nuevo formato de la Liga de Campeones que anunciará este lunes la UEFA y comenzará a disputarse a partir de 2024.

 

"La creación de la nueva Liga se produce cuando la pandemia mundial ha acelerado la inestabilidad del actual modelo económico del fútbol europeo. Durante años, los Clubes Fundadores han tenido como objetivo mejorar la calidad y la intensidad de las competiciones europeas existentes y, en particular, crear un torneo en el que los mejores clubes y jugadores puedan competir entre ellos de manera más frecuente", se explicó en el comunicado de la nueva Superliga.

 

"Los Clubes Fundadores creen que las soluciones propuestas por los reguladores no resuelven las cuestiones fundamentales, que son tanto la necesidad de ofrecer partidos de más calidad, como obtener recursos financieros adicionales para todo el mundo del fútbol", agregaron.

 

En efecto, el comunicado informó que el nuevo campeonato europeo -que se jugaría desde agosto- tendrá 20 equipos, con los 15 fundadores más otros cinco que se clasificarán anualmente sobre la base del rendimiento de la temporada anterior.

 

Los 20 clubes se separarán en dos grupos de diez que jugarán partidos de ida y vuelta: los tres primeros de cada grupo se clasificarán automáticamente para los cuartos de final, mientras que quienes terminen en cuarta y quinta posición jugarán un playoff adicional a doble partido.

 

El principal anuncio de la nueva Superliga es que los clubes fundadores "recibirán, en conjunto, un pago de una sola vez de 3.500 millones de euros dedicados únicamente a acometer planes de inversión en infraestructuras y compensar el impacto de la pandemia del Covid-19".

 

La respuesta de la FIFA, en consonancia con la UEFA, no se hizo esperar y este lunes en la madrugada emitió un comunicado en el que la calificó como una "liga separatista europea cerrada fuera de las estructuras futbolísticas internacionales".

 

"La FIFA desea aclarar, ante varias solicitudes de los medios de comunicación y como ya se ha dicho en varias ocasiones, que se mantiene firme a favor de la solidaridad en el fútbol y de un modelo de redistribución equitativa que pueda contribuir al desarrollo del fútbol como deporte, especialmente a nivel mundial, que es su misión principal", expresó el comunicado firmado por el presidente de la entidad, el suizo Gianni Infantino.

 

"En nuestra opinión, y de acuerdo con nuestros estatutos, cualquier competición de fútbol, ya sea nacional, regional o mundial, siempre debe reflejar los principios básicos de solidaridad, inclusión, integridad y redistribución financiera equitativa. Además, los órganos rectores del fútbol deberían emplear todos los medios legales, deportivos y diplomáticos para garantizar que esto siga siendo así", completó.